No matar mujeres

El Senado de la Argentina acaba de aprobar, por unanimidad, un proyecto de ley que castiga con prisión perpetua al hombre que matare a una mujer cuando “mediare violencia de género”.

Por Diario La Primera | 05 oct 2012 |    

El texto será revisado por la Cámara de Diputados, que puede aprobarlo o rechazarlo, pero no modificarlo. Se cree que lo aprobará.

En un país como el Perú, donde crece el femicidio, la medida debería ser analizada para adoptarla. La prensa informó ayer acerca de un hombre que en Huaura intentó matar a su expareja, le dejó grave y, de paso, victimó al hijo de ambos.

El texto del Senado argentino abarca también homicidios como ese, al declarar que se impone cadena perpetua al que mate “con el propósito de causar sufrimiento a una persona con la que mantiene o ha mantenido una relación”.

Citan los legisladores bonaerenses dos homicidios recientes que conmovieron a los argentinos y ocuparon páginas en varios países del continente: un señor Cueto mató al hijo de su expareja para mortificar a la madre, y la mujer brasileña Cruz radicada en Argentina, asesinó a su hijo para vengarse del padre. En este caso, la filicida era una mujer joven y guapa, despechada por el abandono del varón.

La senadora Marina Riofrío subrayó que el texto aprobado incluye “la autopercepción de identidad de género femenino”, lo cual abarca a transexuales, es decir, personas que han cambiado de sexo, y a trasvestidos, o sea los varones que visten ropas de mujer.

La sanción propuesta por el Senado argentino incorpora un artículo nuevo al Código Penal, el 80 bis, que expresa: “Se impondrá prisión perpetua al hombre que matare a una mujer o a una persona que se autoperciba con identidad de género femenino y mediara violencia de género”.

La señora Riofrío ha reflexionado sobre un aspecto que puebla la crónica policial del mundo: el asesinato de prostitutas. El tema se encuadra en un fenómeno de explotación sexual de mujeres, y también de menores; pero hoy asume un carácter de globalización. La revista Paris-Match consagró hace poco un vasto reportaje a esta que llaman la profesión más antigua del mundo. Nunca había sido tan global. Corre ahora a cargo de mafias que en París, por ejemplo, comercian con el cuerpo de chinas, africanas, brasileñas, y no solo europeas. La prostitución infantil, de niñas y niños, es una realidad espantosa por su carácter y sus proporciones.

En el asesinato de mujeres hay un trasfondo de cobardía, agravada por el machismo. Es, creo, un fenómeno cultural y social que requiere trabajo lento y firme para eliminarlo. La penalidad es un recurso severo, pero no basta.

El respeto por la mujer y su vida debe inculcarse desde el hogar y la escuela, y también en la esfera del espectáculo, incluido el poder mediático.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com