Neruda en la pelea

Manuel Araya, chofer de Pablo Neruda, reafirmó ayer en Radio Continental de Chile lo que desde 1974 he sostenido: que el poeta fue asesinado mediante inyección letal “Lo que vi, lo que denuncié, fue que el 23 de setiembre de 1973, a Neruda le aplicaron una inyección en el estómago, cerca del corazón”, confió a la radioemisora.

| 28 marzo 2013 12:03 AM | Columna del Director | 969 Lecturas
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El crimen fue ordenado por el fascista asesino y ladrón Augusto Pinochet y se cometió el 23 de setiembre de 1973, doce días después del golpe militar fomentado y financiado por la CIA y el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Ese día 22, Neruda debía ser exiliado a México, por acuerdo del régimen pinochetista con el Gobierno azteca.

El testimonio del chofer Araya había sido desestimado por todos los sectores políticos de Chile hasta que surgió una declaración de Gonzalo Martínez Corbalá, quien en el momento de la muerte del poeta era embajador de México en Chile.

El acta de defunción oficial afirmaba que Neruda había muerto a causa del cáncer a la próstata que padecía desde hacía años y que un día antes de morir se hallaba en estado catatónico. El exembajador indicó que esto era falso. “Yo estuve con él ese día”, refirió al diario mexicano La Jornada. “Caminaba y conversaba sin problemas”.

El testimonio del diplomático y periodista mexicano echa por tierra la presencia de catatonia. Médicamente, esta es definida como un síndrome esquizofrénico, con rigidez muscular y estupor mental, algunas veces acompañado de gran excitación.

Es evidente que la dictadura y sus auspiciadores extranjeros temían la presencia de Neruda en México. No en vano era el poeta vivo más grande de América Latina, Premio Nobel de Literatura 1971 y orador de elocuencia soberana, admirado incluso por quienes no compartían sus convicciones comunistas.

Neruda había alcanzado consagración en el mundo hispano cuando publicó, a los 20 años de edad, su libro Veinte poemas de amor y una canción desesperada. Luego, con cada poemario, creció hasta alcanzar un nivel solo comparable al de César Vallejo.

En los años de la guerra civil española (1936-1938), Neruda se identificó con la causa republicana y se aproximó al comunismo, adhesión a la que Vallejo había llegado en 1928, al militar en la célula de Paris del Partido Socialista fundado por José Carlos Mariátegui. Del fragor de aquella guerra surgieron los poemarios España, aparta de mí este cáliz de Vallejo y España en el corazón de Neruda.

Neruda fue activo en salvar españoles de las garras del fascismo. Promovió en su patria la gran cultura democrática y antifascista que la distinguió, antes de Pinochet.

Ahora, el juez Mario Carroza, ha ordenado que el cadáver del genio sea exhumado el 8 de abril, para ser sometido a un examen a cargo de especialistas chilenos y extranjeros. El mundo aguarda el resultado.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com