Nadie le dice sí

Marco Tulio Gutiérrez, el promotor de la revocación contra la alcaldesa Susana Villarán, tiene mala suerte con las mujeres: su frase: “las damas siempre dicen que no y terminan diciendo que sí” ha recibido masivo rechazo femenino. Algunas que pensaban votar por el sí, le oponen ahora un sonoro NO.

| 08 marzo 2013 12:03 AM | Columna del Director | 1k Lecturas
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El repulsivo chiste de Gutiérrez se produjo el miércoles 6, en vísperas del Día Internacional de la Mujer. Justo cuando se hablaba de respeto a las mujeres y defensa de sus derechos, el abogado exhibía su torpeza machista y su endeblez mental.

Gutiérrez no es mujer, pero, él sí, es capaz de decir no al principio, para luego decir sí. Es, como ha explicado la psicoterapeuta Carmen González, un mecanismo de proyección. Él le dijo no a Luis Castañeda por haber duplicado el costo del corredor vial, y luego le dio el sí cuando el alcalde lo contrató por 68 mil soles. La regidora de Lima Marissa Glave ha precisado que cuando la mujer dice no es no.

El revocador quizá ignora que este año la ONU ha colocado el Día Internacional de la Mujer bajo el lema “Una promesa es una promesa. Es hora de actuar para acabar con la violencia contra la mujer”. Esto abarca la violencia física y también la verbal.

Justo para hoy se estrena la primera canción creada por la Naciones Unidas: One Woman (Una mujer). Cantantes y músicos de China, Costa Rica, Mali, Malasia, se han unido para esa grabación, que habla de solidaridad con las mujeres. El símbolo es una mujer, una sola mujer. Esa que sabe decirle sí a la vida, y da la vida, y le dice gracias a la vida.

En la fecha se juntan recuerdos, quejas y demandas. Las evocaciones convocan a Flora Tristán, las socialistas Clara Zetkin y Alexandra Kollontai, las 129 obreras que en 1909 perecieron en un incendio en una fábrica de Nueva York.

Las quejas denuncian que en el mundo de hoy hasta el 50 por ciento de las agresiones sexuales se cometen contra niñas menores de 16 años y que hasta el 70 por ciento de las mujeres aseguran haber sufrido una experiencia física o sexual violenta en algún momento de su vida.

Las reivindicaciones se concentran en la lucha contra la violencia (incluido el feminicidio), y en pro de igualdad (incluidos los derechos electorales y el proclamado por el viejo pedido: “a igual trabajo, igual salario”), el respeto que debe inculcarse y practicarse desde el hogar y la escuela.

“La cuestión femenina es una parte de la cuestión humana”, escribió José Carlos Mariátegui. Bajo esa óptica, el Amauta indicó que la lucha por los derechos de la mujer es parte de la lucha por la liberación humana, y debe ser librada, por tanto, por hombres y mujeres unidos en un esfuerzo histórico.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com