Mujer de bonos tomar

Nidia Vílchez Yucra, ministra de la Vivienda y de la Mujer en el segundo gobierno de Alan García, es de los políticos que creen que la plata viene sola cuando el Apra tiene el poder.

| 17 enero 2013 12:01 AM | Columna del Director | 801 Lecturas
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La señora Vílchez pidió que le pagaran bonos de congresista por el periodo en que fue ministra, es decir, que le entregaran dinero extra por un cargo que no había ejercido.

Nuestro diario ha demostrado que fue la dirigente aprista quien reclamó los 134 mil nuevos soles que no le correspondían.

Preciso es colocar el caso Vílchez en el marco de un proceso de degradación moral del Apra, un partido que en sus años iniciales predicó la austeridad y fustigó a quienes se prendían de la ubre fiscal. La lucha contra el abuso de la autoridad fue en esos tiempos remotos su caballo de batalla.

Lo curioso es que ahora la exministra funge de vocera de la campaña para la revocación de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán, a quien los pilotos de esa campaña acusan de deshonesta.

Pertenece Vílchez, aprista desde los 15 años de edad, a la generación de militantes que no conocieron los padecimientos de la política en épocas de dictadura. Se han educado en los tiempos del disfrute y el privilegio, entre ellos el de enriquecerse, no mediante el esfuerzo, sino gracias al Presupuesto de la República y a costa de desatender urgencias de los ciudadanos de a pie.

Hace poco se desveló un hecho parecido. Ana Jara, ministra de la Mujer del actual régimen, había percibido un cobro indebido por 77 mil nuevos soles por labor parlamentaria no realizada. La ministra envió al Congreso un cheque mediante el cual devolvía esa suma.

Ahora debiera esperarse –exigirse– que la señora Vílchez devuelva lo cobrado y que pida disculpas al país, sin perjuicio de las medidas que el Congreso decida adoptar.

Según el congresista del Apra Velásquez Quesquén, la exministra realizó el cobro porque existe un vacío legal. Ese vacío se aprovecha cuando existe un vacío moral. Mauricio Mulder, miembro de la Comisión de Ética del Congreso, ha ido más lejos que Velásquez. Considera él que Ana Jara cometió un error al devolver el dinero. Puesto que hay un vacío legal.

Se puede prever que Mercedes Cabanillas, quien también dobleteó en su tiempo, se acogerá al “principio” del vacío legal, igual que otros exministros.

El argumento del vacío legal olvida un principio ético que está más allá de los códigos: la persona moral, más aún si es personaje público, debe atender al bien común antes que al bolsillo propio.

En mis tiempos era popular el refrán: “el que no trabaja no come”. En años recientes, sobre todo bajo gobiernos apristas, se ha dado vuelta a la torta: “el que come no trabaja”. Nidia Vílchez, contadora pública de profesión, debe conocer mucho de esto.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com