Momento de decisiones

Siempre hemos pensado que el Presidente de la República debe tomarse el tiempo que sea necesario para adoptar una decisión, cuando esta sea de gran trascendencia, y que no es dable que se le esté presionando en un sentido o en otro o que se le esté empujando a adoptar determinaciones que puedan ser precipitadas.

| 06 abril 2013 12:04 AM | Columna del Director | 631 Lecturas
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Viene a colación esa reflexión, a propósito de uno de los temas que, ciertamente en virtud de una campaña orquestada para ponerlo como prioridad de la agenda política nacional, ha estado ocupando la atención de políticos y comentaristas, con la participación de importantes personajes de la escena nacional.

Obviamente nos estamos refiriendo al indulto al único expresidente juzgado y condenado con todas las de la ley, por cargos que son de pleno conocimiento público y que determinaron que los jueces le apliquen 25 años de carcelería.

El proceso de la solicitud del indulto, demorado primero porque el aspirante a la gracia se negaba a pedirla y quería que solo lo hicieran sus hijos, y luego porque se negaba a que lo examine una junta médica sin la participación de médicos de su confianza, ha avanzado notablemente desde que fue presentada el pasado mes de octubre.

Parece ya claro que la Comisión de Gracias Presidenciales tiene todos los elementos de juicio a la mano, después de comprobar in situ las condiciones carcelarias del exgobernante y de conocer el informe de la junta médica que establece meridianamente que no ha rebrotado, felizmente, el cáncer que lo aquejó hace cinco años, y que tampoco sufre el paciente males que vayan más allá de lo que coloquialmente se llaman achaques de la edad.

Teniendo en cuenta que la decisión al respecto, sea acorde o no con lo que dictamine la Comisión de Gracias Presidenciales, es potestad exclusiva del jefe del Estado, creemos que ha llegado la hora de que la ejerza con prontitud y claridad y que deniegue el pedido, pues las señales que de un modo u otro ha dado el gobierno van en ese sentido y a tono con lo que, en aras de la justicia y la democracia, sostienen importantes personalidades y fuerzas políticas que han acompañado al gobierno y al primer mandatario, desde la segunda vuelta electoral del 2011.

Creemos también que, más allá de la polémica, es un hecho que la sola mención del indulto polariza a los peruanos, a los que divide en dos mitades, a favor y en contra; y polarización es lo que menos necesita nuestro país, que más bien demanda unidad para construir su desarrollo económico y fortalecer la democracia.

Por todo ello, con el debido respeto, le decimos al Presidente de la República que termine de una vez con esta historia y desestime el pedido de indulto.

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