Miente, miente: nada queda

La guerra sucia recrudece. La ha emprendido, no hace falta decirlo, la derecha. Nuestro diario reprodujo ayer un volante que está siendo repartido en calles, plazas y hasta puerta por puerta en algunos sectores de Lima. El contenido es burdo. Busca presentar a Susana Villarán como la “camarada”. Sabido es que la candidata está lejos de ser una “camarada”, puesto que se define como centrista y socialdemócrata.

Por Diario La Primera | 22 set 2010 |    
Sin duda el volante apócrifo ha sido forjado por el trust de cerebros –más bien de descerebrados– del Apra y del PPC. Saben que el Movimiento Nueva Izquierda (MNI) y Patria Roja son de izquierda; pero con toda mala fe confunden con el Sindicato Unitario de la Educación Peruana (SUTEP), que congrega a la mayoría de los maestros. Pero, por mucho que Patria Roja y el MNI tengan influencia en el SUTEP, la verdad es que el magisterio ha demostrado, una y otra vez, que no acata directrices electorales de esos movimientos partidarios.

La falange chauchilla no está sola en la guerra sucia contra la señora Villarán. La refuerza Pedro Pablo Kuczynski, el hombre que, contrariando la línea del gobierno que representaba, fue a Chile a ofrecer a ese país el gas de Camisea. PPK, después de todo es ciudadano de Estados Unidos y ha jurado, conforme a la ley estadounidense, anteponer el interés norteamericano al de su anterior nacionalidad. Ayer, en el “Foro Nacional contra la Corrupción”, el ex ministro de Economía afirmó que la tendencia electoral hacia la izquierda preocupa a los mercados financieros internacionales. ¿No será que le preocupa a él?

La idea transnacional de PPK coincide con la iniciativa del volante apócrifo. Ya que no pueden convencer, quieren asustar. No es la primera vez que esto ocurre en una campaña electoral. El Jurado Nacional de Elecciones debería, en aras de la limpieza y transparencia del proceso, investigar y denunciar a los culpables.

Aparte de la guerra sucia se libra la guerra socia. Es decir, aquella en que una autoridad del gobierno, violando la ley y la ética, toma partido por una de las candidatas. El presidente Alan García ha incurrido en esta actividad ilegal. No se percata de que en el fondo puede contagiar su impopularidad a la niña de sus ojos: Lourdes Flores.

Goebbels, el siniestro ministro de Propaganda de Hitler, acuñó el consejo: “Miente, miente, que algo queda”. La verdad es que los crímenes de los hitlerianos fueron tan grandes que todos los esfuerzos por encubrirlos resultaron inútiles. El fanatismo, la violencia verbal de Goebbels no convencieron al final a la mayoría de alemanes. En 1945, ante la inminente caída de Berlín a manos del Ejército Rojo soviético, envenenó a sus seis hijos y luego se suicidó en el búnker de Hitler.

Mintió, mintió, y al final ni siquiera su familia subsistió.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com