Mala Navidad para el Trabajo

El ministro de Trabajo, José Villena, parece preludiar una alianza con el fujimorismo. El lunes ha hecho anuncios que nos hacen pensar que hemos retrocedido a los días de Fujimori, el dictador que eliminó sin escrúpulos derechos laborales.

| 14 diciembre 2011 12:12 AM | Columna del Director | 3.4k Lecturas
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Justo en vísperas de Navidad, Villena anuncia a los trabajadores peor pagados que el aumento del salario mínimo (segundo tramo) está en veremos. Hay aquí una nueva señal de marcha atrás en política social. Como se recordará, el Presidente Ollanta Humala prometió elevar el nivel de ese salario. Apenas instalado en el poder, en agosto, cumplió en parte su promesa: aumentó el salario mínimo de 600 a 675 nuevos soles mensuales, y prometió que habría un segundo aumento de 75 nuevos soles al empezar el año 2012.

Cuando Humala decidió el primer tramo del aumento, la derecha –la misma que hoy le aplaude– puso el grito en el cielo, y sostuvo que las empresas se vendrían abajo, en masa, al pagar el aumento. Nada de eso ha ocurrido.

Recuerdo que hace cinco años, un periodista británico que volvió al Perú después de mucho tiempo, me explicó cómo los conservadores de su país habían pronosticado una catástrofe económica debido a la implantación del salario mínimo por un gobierno del Labour Party (Partido Laborista). El Reino Unido no se vino abajo con esa medida.

El ministro Villena, que encarna el ánimo antilaboral de muchos grandes empresarios, afirma que el segundo tramo de incremento en el salario mínimo está sometido a evaluación. El flamante ministro expresa que el tramo, que se había prometido para enero próximo, no se aplicará en esa fecha. Da a entender que éste puede llegar después del 2012, o quién sabe cuándo.

Conviene precisar que el salario mínimo ahora vigente equivale a un ingreso diario de 22.50 nuevos soles, en momentos en que los precios de los rubros de primera necesidad suben sin pausa. Hoy un pan francés vale entre 20 y 25 céntimos y un pasaje en ómnibus cuesta entre S/. 1.50 y 2.00 (en esos gastos se va la cuarta parte del jornal. ¿Y los alimentos? ¿la educación? ¿la salud?)

Pero Villena se ha trazado un programa antilaboral de ancha base. Otra de sus decisiones es oponerse a la supresión de los Contratos Administrativos de Servicios (CAS). Esa derogación había sido aprobada por unanimidad en la Comisión de Trabajo del Congreso Nacional. Hay en el sector público 90 mil trabajadores que sufren ese tipo de remuneración. Son verdaderos parias en materia laboral. Vergüenza es que el Estado aplique ese régimen retrógrado y despiadado.

La sola actitud de Villena respecto a los CAS indica para qué ha llegado al ministerio de la Avenida Salaverry. En la época de la mano dura gubernamental, él encarna un puñetazo brutal a los intereses y las expectativas de los trabajadores.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com