Mafia mortal en EsSalud

Grave es la denuncia formulada ayer por la vicepresidenta y congresista Marisol Espinoza sobre una mafia que en EsSalud se enriquece con compras y alquileres de equipos, y que ahora se dedica a armar escándalos sobre la base de calumnias.

| 04 noviembre 2011 12:11 AM | Columna del Director | 2.8k Lecturas
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El caso se abrió cuando en medios claramente orquestados se denunció que la congresista había desviado a Piura un tomógrafo destinado a Abancay. Ella remitió pruebas de que el cambio había sido aprobado bajo el régimen de Alan García y sus socios, pero aun así persistieron en enlodarla.

La propia dirección del Seguro aclaró que ese traslado se justificaba debido a que el Hospital de EsSalud en Abancay no tiene un lugar apropiado para su empleo: “No cumple con las condiciones adecuadas que se necesitan para realizar tomografías de manera segura, para lo cual se necesitan paredes y muros recubiertos con baritina para evitar la radiación en contra de los pacientes”.

El traslado del tomógrafo no era, pues, fruto de una presión de la vicepresidenta sobre las autoridades actuales del Seguro.

La cronología aplasta a los calumniadores. El 17 de marzo de este año, bajo el régimen aprista, la Gerencia General de Infraestructura del Seguro consideró no beneficioso instalar el tomógrafo en el Hospital de Abancay. El 22 de julio, la Gerencia Central de Prestaciones de Salud consideró pertinente la reasignación en Piura.

La congresista ha precisado que apenas se lanzó la campaña contra ella, remitió a los medios los documentos probatorios de la verdad. El diario más vocinglero en la acusación no tomó en cuenta los hechos. Señal de que se trataba de una conjura política contra Marisol Espinoza y contra el gobierno en su conjunto.

El asunto ha tenido una derivación inesperada. Ha conducido a que la congresista descubra una mafia que se dedica a la tercerización de equipos médicos. Es decir, alquilan esos recursos, y lo hacen con altas cotizaciones. Por ejemplo: alquilan por cuatro millones de soles un tomógrafo. Con esa cantidad se podrían comprar cuatro tomógrafos.

Si no recordamos mal, hace pocos años se denunció que un grupo privado, del cual forma parte un conocido periodista antiestatista de televisión, se dedicaba a ese parasitario negociado.

Sospechamos que la tercerización es sólo muestra de la corrupción y la línea privatista que anteriores regímenes instalaron en EsSalud. Es, en esencia, el abandono de la ética de servicio, no de negocio, que debe guiar la medicina. Es la infección neoliberal alojada en el corazón de la salud.

Corresponde al Congreso de la República emprender una investigación que abarque no sólo el escándalo del tomógrafo, sino todo el sistema de enriquecimiento pútrido de la mafia denunciada.

La investigación debe ser a fondo y con sanciones.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com