Maestra del delito

Elba Esther Gordillo, presidenta a perpetuidad del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de México (SNTE), fue detenida anteayer bajo la acusación de haberse apoderado de 200 millones de dólares de los fondos sindicales. Aventurera del sindicalismo y la política, era considerada la mujer más poderosa de México, gracias a su manipulación en el SNTE (1’400,000 afiliados).

| 01 marzo 2013 12:03 AM | Columna del Director | 856 Lecturas
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Elba Esther Gordillo, presidenta a perpetuidad del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación de México (SNTE), fue detenida anteayer bajo la acusación de haberse apoderado de 200 millones de dólares de los fondos sindicales. Aventurera del sindicalismo y la política, era considerada la mujer más poderosa de México, gracias a su manipulación en el SNTE (1’400,000 afiliados).

Gordillo es una exponente de la corrupción sindical, que se arrima al poder para un torpe y a veces criminal beneficio personal y de grupo. Las cuentas que se enrostran a la acusada incluyen gastos por casi tres millones de dólares en las tiendas de lujo Neiman Marcus, en Estados Unidos; la compra de dos casas en la Isla Coronado de California; cuentas en Suiza; costos de cirugía estética; pagos de casi tres millones de dólares a la empresa de aviación Ademex, que la Gordillo usaba con frecuencia.

La trayectoria del personaje es sorprendente. Huérfana de padre desde los tres años de edad, muy joven trabajó a la vez como maestra y mesera. En 1970, a los 25 años de edad, ingresó en el corrupto y poderoso Partido Revolucionario Institucional (PRI), que ahora ha vuelto al poder. En el sindicato magisterial destacó gracias al apoyo de Carlos Jonguitud Barrios, líder del grupo Vanguardia Revolucionaria del Magisterio, el cual, gracias al apoyo del Presidente de México Luis Echeverría, eliminó un cacicazgo sindical.

Junto con el ascenso en el sindicato, Gordillo experimentó un despegue en la política. Basta decir que fue secretaria general del PRI y que en 2006 fue expulsada del partido, por intentos de coludirse con el rival del PRI, el Partido de Acción Nacional (PAN), de la extrema derecha.

En julio de 2007, en sesión privada del Consejo sindical, fue nombrada presidenta del SNTE por un plazo indefinido y se le otorgó “voto de confianza” para que designe a su antojo secretarios seccionales. Sin duda que corrió dinero para alcanzar tan insólitas decisiones.

A la señora le han apresado por emplear fondos del sindicato para fines personales. En sus largos periodos como congresista, figuran posiciones a favor de intereses privados. Esa ha sido, sin duda, una fuente adicional de ingresos para esta mala sindicalista.

En resumen, la señora Gordillo empleó el sindicato para beneficio propio y apoyó Presidentes del PRI y del PAN con el mismo fin.

Es una historia que se ha repetido en varios países de América Latina. La cúpula sindical de Cuba, cómplice del sanguinario dictador Fulgencio Batista; el sector amarillo de la CGT argentina, bajo el gorilato; el sindicalismo vendido a los patrones en la Venezuela tradicional. En el Perú, desde hace mucho, el sindicalismo aprista se ha uncido a los intereses del imperio y la gran empresa. No es casual que la CTP aprista defienda a los maleantes que asesinan dirigentes y militantes de Construcción Civil. ◘


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com