Lourdes en sus laberintos

La doctora Lourdes Flores emplea en privado el lenguaje que ciertas vendedoras del Callao emplean en público. Condenable es el método de contrabandear charlas íntimas, pero algunas frases de la candidata no son potables.

Por Diario La Primera | 18 set 2010 |    

Su interlocutor, el líder del PPC Javier Barrón debió interrumpirla diciendo: “¡Cállate, que hay damas!”.

Otros diálogos de la señorita Flores son mucho más graves que su coprolalia. Son los que sostuvo con empresarios extranjeros que sin duda buscaban realizar negocios con la candidata que parecía bolo fijo para la alcaldía de Lima. Que el intermediario fuera Remigio Morales Bermúdez equivale, para el interés público, a un puntapié en el… trasero.

La doctora dice no recordar de qué conversó con el representante de la firma española ACS, encargada de la planta de tratamiento de aguas de Taboada. El entonces ministro de Vivienda Francis Allison denunció tiempo atrás que ACS quiso sobornarlo con un millón de dólares.

La constructora española Camargo Correia, otra empresa conversada por Lourdes, también tiene su historia: en Brasil la han acusado de financiar partidos políticos y de negocios ilegales en el Perú.

Por eso es muy importante que Lourdes Flores haga un esfuerzo y recuerde qué le plantearon o prometieron los grandes empresarios que, sin duda entusiasmados por Remigio Morales Bermúdez, creían que ella era la segura alcaldesa de Lima.

Eso es más serio que considerar las elecciones municipales como una porquería.

A veces, los términos obscenos pueden tener un uso digerible. Por ejemplo, cuando el poeta chileno Fernando Alegría, recogiendo una frase popular en su país, escribió el poema “¡Viva Chile, mierda!”.

He aquí unos versos del texto de Alegría:

¿No hay Viva entre nosotros sin su Mierda, compañeros?

la una para el esclavo, la otra para el encomendero,

la una para el que explota salitre, cobre, carbón, ganado,

la otra para el que vive su muerte subterránea de minero.

El peruano Jorge Donayre escribió una réplica, que el general Juan Velasco calificó de gran poema: “¡Viva el Perú, carajo!”. (Alguien sugirió entonces que en Bolivia escribieran: “¡Viva Bolivia, carajo mierda!”).

Astutamente, los partidarios de Lourdes Flores quieren concentrar la atención pública en la violación de la intimidad mediante métodos de espionaje telefónico introducidos por Alberto Fujimori y servicios de inteligencia castrenses.

Sí, la interferencia telefónica es condenable; pero más condenable aún es ocultar lo que plantearon a la candidata los enviados de las transnacionales.

Por lo demás, el lenguaje procaz de la dirigente del PPC, ex congresista y ex Rectora de la Universidad privada “San Ignacio de Loyola” (propiedad de Raúl Diez Canseco) llama la atención sobre los niveles verbales de ciertas capas dominantes del Perú.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com