Los senderos de la selva

Desde hace buen tiempo hemos dicho que el grupo armado que opera en el Valle de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) es un desprendimiento de Sendero Luminoso que se ha distanciado de éste y se ha convertido en brazo armado del narcotráfico. En nuestra edición del martes último lo subrayamos.

| 07 agosto 2009 12:08 AM | Columna del Director |358 Lecturas
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Este punto de vista no es arbitrario. Se basa en experiencias de conocedores de la región y en el examen de documentos tanto del senderismo “oficial” como de sus desertores. Tenemos a la vista, por ejemplo, una larga entrevista realizada por estos últimos a su jefe. Allí se ve cómo éste descarga su odio contra Abimael Guzmán, al cual condena por revisionista, capitulador y asesino del pueblo.

Por su parte, el sector de Guzmán ha calificado a sus rivales de traidores y agentes del narcotráfico y el imperialismo.

La diferencia no se queda en las palabras. Los analistas más serios coinciden en que Sendero no está para organizar una lucha armada de vasto alcance. Quizá por eso mismo, su actividad se limita ahora a campañas cuyo objetivo es una amnistía para los que considera presos políticos. El centro de su esfuerzo es lograr que Guzmán salga en libertad.

En ese contexto resulta razonable que Ollanta Humala declarara que Sendero Luminoso no es un peligro para el país, opinión con la cual coincide ahora el presidente Alan García.

La realidad es la realidad. La admitió inicialmente el general PNP Octavio Salazar, ministro del Interior, aunque luego se enredó en explicaciones confusas. Su afán de desmentirse a sí mismo lo llevó a decir que si bien el terrorismo está focalizado en el VRAE, puede ser un peligro si se extiende a otras zonas.

Si el grupo armado que actúa en la selva es instrumento de los narcos, su acción sólo puede extenderse si surgen otros lugares en que se introduzcan toneladas de insumos químicos para la elaboración de la droga y se establecen nuevas rutas para su exportación.

La imprecisión de las declaraciones del ministro revela algo más grave: la desfiguración de la naturaleza real del conflicto en el VRAE y el ocultamiento de responsabilidades en cuanto al apoyo a los policías atacados y, lo peor, la complicidad de las autoridades policiales y militares en la introducción masiva de querosene y otros insumos.

Esta parte de la realidad no es escondida por desmemoria e irresponsabilidad. Hablar, en general, de fortalecimiento de Sendero y de rebrote del terrorismo sirve a los fines políticos del régimen, empeñado en justificar su política represiva.

Sobre esos dos aspectos: insumos y complicidad de autoridades deberían responder ante el Congreso el ministro Salazar y el de Defensa, Rafael Rey. Son esos factores los que han propiciado la prosperidad del narcotráfico y la aparición de sus secuaces ex senderistas.

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César Lévano

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com