Los mineros volvieron a la luz

El rescate de los nueve mineros que estaban atrapados en un socavón de la mina Cabeza de Negro alegra al país. Ha sido un triunfo de la solidaridad: de las autoridades; de los médicos; de empresas mineras; de los rescatistas; de los especialistas en minas subterráneas. El drama vivido plantea también problemas y exigencias.

| 12 abril 2012 12:04 AM | Columna del Director | 2.1k Lecturas
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En primer lugar, como ha señalado Mario Huamán, secretario general de la CGTP, hay que suprimir la carencia de derechos laborales y de seguridad en el trabajo. La minería informal y construcción civil son los sectores más afectados por esa ausencia. Demasiadas muertes se producen en las profundidades del mineral y desde la altura de los andamios.

Otro aspecto importante es que la minería informal lo es solo en parte. Los mineros de Cabeza de Negro no producían para vender directamente en el mercado. Eran abastecedores de empresas procesadoras grandes, ellas sí formales. Trabajaban en un sistema desigual y combinado. Es lo que sucede también en la minería de oro informal, que al final es succionada por grandes empresas, algunas de ellas transnacionales, y que, además, defraudan al Estado al acudir al contrabando para exportar el metal.

El rescate ha sido una proeza de la solidaridad, insistimos. Hay que subrayar que en este caso desde el Presidente de la República, Ollanta Humala, hasta los trabajadores más modestos, pusieron empeño, en la medida de sus funciones y sus fuerzas.

La experiencia debería servir para la creación de un organismo especializado en Seguridad del Trabajo, y para un estudio médico, que no solo atienda a los mineros rescatados, sino que también extraiga conclusiones y permanezca atento a catástrofes eventuales, no solo en la minería. En tal organismo práctico e investigativo podrían aunar personal y esfuerzos diversos sectores públicos, de salud y otros.

Una de las misiones de ese centro consistiría en un examen de los efectos a largo plazo que los órganos de los salvados puedan sufrir. Será un aporte no solo para la salud de las víctimas. En este país minero, que es también país de sismos y otras catástrofes naturales, esos exámenes pueden ser de utilidad colectiva.

La reacción de los mineros salvados ha sido emotiva, como es lógico, puesto que han regresado a la vida, a la luz. Uno de ellos sintetizó así el sentimiento de todos ellos: “Por más hombre que soy, me han salido lágrimas al ver a mi familia”.

Los rescatados, aparte de agradecer al jefe del Estado por su papel en la operación, pidieron que el Gobierno los apoye en su necesidad de formalización de la minería informal.

En el fondo de esa demanda hay el deseo de seguir trabajando; pero no en condiciones que conduzcan otra vez al encierro subterráneo, al socavón vecino de la muerte.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com