Los jóvenes cambian la historia

Decíamos ayer que en las protestas de Grecia contra las medidas neoliberales del Gobierno descollaba la juventud. La acción juvenil está cambiando la historia en todo el mundo.

Por Diario La Primera | 01 jul 2011 |    
Desde hace, días, en Chile se procesa una lucha estudiantil contra las tendencias privatizadoras y elitistas que implantó Pinochet, y que los regímenes de la alianza democristiana y socialistas no alteraron.

Las veces que he estado en Chile he comprobado que los estudios superiores en Chile son sólo para ricos, incluso en las universidades públicas que otrora dieron lustre y provecho a la patria de Pablo Neruda y Salvador Allende.

Ayer, en Santiago de Chile 150 mil personas -según cálculo oficial- participaron en una manifestación estudiantil en la que también marcharon políticos y sindicalistas. Un sector de los jóvenes se enfrentó a los carabineros, y hubo heridos y contusos. El movimiento exige sobre todo una educación pública gratuita y de calidad. Un estudiante formuló así la demanda juvenil: “No queremos más educación de mercado”.

Cabe precisar que en las acciones de Chile participan jóvenes universitarios, alumnos de educación secundaria y niños en edad escolar.

En meses recientes y aun en estos días, el Medio Oriente ha vivido convulsiones en que los jóvenes han desempeñado papel protagónico, masivo.

La revista Time reprodujo el 28 de febrero de este año una estadística que indica que desde 1970 hasta 2007, ochenta por ciento de los estallidos de violencia ocurrieron en países donde 60 por ciento o más de la población tiene menos de 30 años.

El Perú se acerca a esa línea demográfica. Y también acá podemos percibir el impulso juvenil que entona la lucha por los derechos civiles. Estudiantes de universidades privadas encendieron la marcha de la protesta amplia que recorrió claustros y calles contra el dictador Alberto Fujimori.

El 26 de mayo último, una manifestación estudiantil plural y multitudinaria se concentró en el Campo de Marte bajo el lema: “¡No a Keiko!”. Fue una acción que remeció la política y convenció a incrédulos.

Años atrás, hubo una etapa en que se habló de la generación X, en el sentido de que era una a la que no interesaban los problemas sociales y políticos. Después de la convulsión de 1968, que nació en las universidades de Europa Occidental y de Estados Unidos, y que cambió la historia en muchos sentidos, vino una ola reaccionaria, cuyo signo era el individualismo, encerrado en la indiferencia. En el Perú, la represión fujimorista y alanista contribuyó a ese fenómeno.

Bastó entonces un abuso contra miembros del Tribunal Constitucional, que eran además profesores universitarios, para que la protesta empezara y cundiera.

Tales experiencias deben conducir a prestar atención especial a la educación y a las demandas estudiantiles.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com