Los indignados de Israel

El sábado 2 de setiembre, Israel fue escenario de una enorme demostración de descontento. Ese día, en Tel Aviv, la segunda ciudad del país, 300 mil israelíes marcharon en protesta por el alto costo de vida y por la política neoliberal que favorece a los judíos ricos y ajusta el cinturón de los pobres y las capas medias.

| 05 setiembre 2011 12:09 AM | Columna del Director | 1.9k Lecturas
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Para calibrar la magnitud de esa movilización, recuérdese que Israel solo tiene ocho millones de habitantes, y que Tel Aviv no pasa de 371,400. Jerusalén, la capital, alberga 706 mil pobladores.

Stav Shaffir, estudiante de 26 años de edad y una de las dirigentes del movimiento social israelí, declaró el fin de semana a corresponsales europeos: “La gente ha despertado. En los últimos años lo han privatizado todo: la sanidad, la educación, la vivienda”.

Los integrantes de la protesta se llaman a sí mismos “los indignados de Israel”. Su movimiento empezó como protesta por los altos alquileres y denuncian que en este solo año 2011 se han producido, entre otros abusos, tres alzas en las tarifas del agua.

Esta marea cívica empezó con un sencillo acto de protesta. La joven Shaffir y otros diez ciudadanos decidieron demostrar su descontento plantando una pequeña carpa en el elegante bulevar Rothschild de Tel Aviv. Los burócratas del municipio intentaron desalojarlos; pero eso elevó la temperatura de la cólera del pequeño grupo, y ganó simpatía en el país. La protesta es ahora un movimiento de masas pluriclasista.

Dos problemas de fondo padece Israel. Uno es su oposición violenta a los palestinos y su alianza con Estados Unidos. Eso lo ha convertido en un Estado militarista, que tiene un arsenal de bombas nucleares y gasta en armas el seis por ciento de su PBI (Estados Unidos gasta el 4% de su PBI). Es el socio más firme de Washington en el conflictivo Medio Oriente. El otro mal profundo es la creciente desigualdad en los ingresos. Un puñado de monopolios domina la economía del país. Todo eso tiene un alto costo en dinero y en vidas humanas.

El movimiento de los indignados israelíes, impetuoso y pacífico, abarca ya un centenar de ciudades. No muestra signos de amainar. Ha creado un comité de expertos para que elaboren una suerte de pliego de reclamos debidamente fundamentado.

La movilización social ha obligado al régimen a crear una comisión, la Comisión Trachtenberg, integrada por ministros y diversos especialistas, a fin de dar respuesta a las demandas de los indignados.

Ayer domingo, el primer ministro, Benjamín Netanyahu, prometió que dicha Comisión trabajará a fondo para ofrecer soluciones en el plazo de dos semanas.

La pelirroja Shaffir acaba de declarar: “Si hacen lo que necesitamos, entonces nos calmaremos. Si no, aumentaremos la presión. Este es un tren en marcha que no se va a detener”.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com