Los otros capos

En el Perú sabemos que Vladimiro Montesinos, socio de Alberto Fujimori, fue el hombre fuerte del narcotráfico durante la dictadura de éste. En América Latina hay, en general, una estrecha unión entre droga y poder. Se vio en Argentina bajo Carlos Menem, se conoce en sucesivos gobiernos de Colombia y en épocas pasadas un cómplice del tráfico ocupó la presidencia de Bolivia. Lo que en este campo se conoce de México es para crispar los nervios.

| 04 octubre 2011 12:10 AM | Columna del Director | 2.1k Lecturas
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Más de un jefe de policía antinarcóticos mexicano ha caído con las manos en la masa de billetes verdes. Pero no se sabía de los lazos del presidente de México, Felipe Calderón, con el cartel de Sinaloa.

(Escribo cartel, y no cártel, porque es lo apropiado de acuerdo a su origen en el idioma alemán. Lo acuñaron los economistas germanos al final del siglo XIX. Caso parecido es el del Premio Nobel, que muchos escriben como Nóbel, siendo así que la pronunciación sueca no requiere el acento).

Sigamos con el caso México. Hace un par de años, un joven narrador azteca me calibró la tragedia. De sus labios supe, por primera vez, que en los puentes de algunas ciudades mexicanas aparecen las cabezas de soldados decapitados, con esta inscripción: “Soldaditos de plomo: ¡retírense! Este territorio es nuestro”.

Anabel Hernández, joven periodista de investigación del país hermano, ha publicado un libro, Los señores del narco, que arroja luces, sobre el mal en México desde los años 70 y 80, cuando la CIA auspició el ingreso de los criminales de la costa del Pacífico al narcotráfico.

“La guerra contra el narcotráfico”, dice ella, “no es una guerra fallida, es una guerra falsa”. Para la autora, tanto el expresidente Vicente Fox como el mandatario actual, Felipe Calderón, participan de la farsa. Escribe:

“En México se ha dicho siempre que los señores del narco son el Chapo Guzmán, el Mayo Zambada, Arturo Beltrán Leyva… o sea los mismos que están en los carteles de la Interpol, de la DEA, del FBI. Sin embargo en el libro demuestro que, en realidad, los señores del narco son empresarios, senadores, diputados, expresidentes, hermanas de expresidentes y hasta secretarios de Estado en activo. Ellos son los intocables a los que no persigue el Gobierno”, expresa. “Son los mismos hombres a los que el Gobierno otorga concesiones mineras. Sin ellos el Chapo Guzmán no sería más que un campesino que no terminó la primaria. Sólo se dedicaría al cultivo de marihuana y amapola, pero no hubiera llegado jamás a estar entre los 10 hombres más ricos de Forbes”.

Sostiene la periodista que el presidente Calderón ataca a todos los carteles, menos al de Sinaloa. Tras conversar con militares, narcos y agentes de la DEA, refiere que las autoridades tienen direcciones, teléfonos, placas de vehículos de ciertos capos a los que no tocan.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com