Lerner ayuda a la derecha

Salomón Lerner Ghitis ha formulado declaraciones sobre Movadef, brazo legal de Sendero Luminoso, que por lo menos resultan erróneas y ambiguas. Ha dicho, por ejemplo, que Movadef podría tener participación política si se compromete a renunciar a la lucha armada y al pensamiento Gonzalo.

| 09 noviembre 2012 12:11 AM | Columna del Director | 1.1k Lecturas
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Eso equivale a esperar lo imposible. Si Movadef llegara a esas dos renuncias, ya no sería Movadef. Alfredo Crespo, abogado de Abimael Guzmán y timonel del Movadef, ha expuesto ya una respuesta terminante. En la presentación del libro De puño y letra, recopilado por Elena Yparraguirre, esposa de Guzmán, dijo Crespo: “Nuestro país no debe continuar dividido. Abimael asumió su responsabilidad de la guerra, ha señalado que ha tenido excesos, ha planteado hacer una autocrítica, pero a él no se le puede aplicar el perdón o el arrepentimiento porque son conceptos religiosos”.

Desde luego que el senderismo no ha expuesto ni promete ninguna autocrítica. Llamar excesos a crímenes como la matanza de 69 campesinos en Lucanamarca es, ese sí, un exceso. En el libro mencionado se transcribe una sesión del Comité Central senderista. Ahí figura esta frase: “El Partido respondió golpeando contundentemente a la mesnada de Lucanamarca”. En la mesnada había ancianos, mujeres y niños.

En el libro senderista se reproduce también un texto del propio Guzmán en el que éste recuerda que su esposa difunta Augusta La Torre estaba de acuerdo en que había que eliminar a los revisionistas. Eliminar, es decir, asesinar a quienes, siendo marxistas, no comulgaran con el violentismo, dogmatismo y sectarismo de Sendero.

No era esa una frase retórica. Las huestes de Guzmán, orientadas por éste, mataron dirigentes campesinos y sindicales, alcaldes de izquierda, maestros y profesores universitarios, en una campaña que la CIA hubiera envidiado.

En la Universidad Nacional Mayor de San Marcos los senderistas eran un grupo de profesores y estudiantes minúsculo, pero violento y amenazante. Apagaban las luces dos o tres veces por semana. Pintarrajeaban muros interiores y exteriores. Golpeaban a sus opositores. A mí me condenaron a muerte, por oponerme a sus desmanes y sus huelgas absurdas y prolongadas. Alguien me dijo que no creía que me hubieran amenazado con matarme. Resultaba yo así un mentiroso. Pero, como había testigos, el Consejo de Facultad de Letras decidió que diera clases en mi casa.

La prensa de derecha ha aprovechado las ocurrencias discutibles de Nicolás Lynch y Salomón Lerner. El problema es que no hay que arrojar carne a los leones.

Por cierto, la derecha se esmera en presentar a Movadef como una fuerza omnipresente y en crecimiento. Se juntan 30 senderistas en San Marcos –universidad con 30 mil alumnos– y la gran prensa habla de la fuerza senderista en la decana de América. No hay que hacerle el juego.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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