Las claves de La Cantuta

Ayer se cumplieron dieciséis años de la matanza de nueve estudiantes y un profesor de la Universidad Nacional de Educación “Enrique Guzmán y Valle”, La Cantuta. Ocasión propicia para reflexionar sobre ese crimen y sobre el papel que desempeñó en el esclarecimiento del caso la revista Sí, que aportó con ello el más notable reportaje de investigación en la historia del periodismo peruano.

Por Diario La Primera | 19 jul 2008 |    

Alguna vez se me comunicó que un ex ministro de Fujimori había revelado, en reunión académica, que el dictador había dado la orden de matar a quienes el Ejército acusaba, sin pruebas, de ser autores del crimen terrorista del Jirón Tarata. Se me dijo que eso había ocurrido durante un Consejo de Ministros. Si fuera así, quiere decir que existen testigos que han callado.

Aspecto que no debe olvidarse es el papel que algunos medios, muy pocos, desempeñaron en la denuncia del crimen de La Cantuta. Digna de relieve es la investigación de Sí, cuyo director era Ricardo Uceda. El papel principal en el desvelamiento paso a paso correspondió a Edmundo Cruz.

Fue aquel un ejemplo duradero, aleccionador, de periodismo de investigación. Recuerdo cómo se involucró Sí en el caso. Decenas de periodistas peruanos, del oficialismo y de la oposición, entre ellos Uceda, nos hallábamos en La Florida, Estados Unidos, en el marco de una conferencia convocada por la Universidad Internacional de Miami que ostentaba el nietzcheano título de “Vivir peligrosamente”. Se estudiaba la situación del periodismo peruano coartado por el fujimorato.

En determinado momento, Santiago Pedraglio, que ejercía provisoriamente la dirección de la revista, llamó por teléfono a Uceda desde Lima. Indicó que le habían ofrecido un croquis sobre la ubicación de los restos de las víctimas de La Cantuta. Uceda me conversó sobre el tema. La respuesta fue: esperar hasta el retorno del director.

Aspecto notable del trabajo del semanario es que, desde que se demostró que en el sitio señalado había restos humanos, nunca afirmó que éstos fueran los del profesor y los nueve estudiantes. Cuando avanzaba la investigación, la Fiscal de la Nación Blanca Nélida Colán amenazó con enjuiciar a Uceda, por atentar contra la administración de justicia (¡ !).

La revista sabía, por razones sólidas aportadas por la investigación de Edmundo Cruz, que esos restos correspondían a los asesinados; pero nunca lo dijo.

Nunca. Hasta que una llave encontrada entre los restos de los estudiantes sirvió, perfectamente, para abrir la gaveta de un alumno en la Residencia de Estudiantes.

La llave abrió las puertas de la verdad.

Ahora, en las ceremonias de adiós a las víctimas, realizadas ayer en La Cantuta y en la Plaza Francia, no hubo ningún representante del oficialismo actual. Miedo a la verdad. Complicidad en la política.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com