La vida breve de un goteo

En nuestro país, después de siete años de crecimiento por arriba, había un aumento moderado del empleo. Pese a los salarios bajos e inseguros, el goteo empezó a traducirse en mayor nivel del consumo. Como en el Perú importarnos hasta papas y aceite, se ha producido lo inevitable: el alza de los precios y su hijuela: la inflación.

Por Diario La Primera | 20 jul 2008 |    

La presencia de Luis Valdivieso en el cargo de ministro de Economía obedece, precisamente, a dos preocupaciones nacionales… de Estados Unidos: una el oro de Yanacocha; otra, el temor del FMI, el BM y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) a una onda inflacionaria en el Perú y otros países del área.

No sorprende por eso que los economistas neoliberales hayan empezado a lanzar gritos de alarma. ¡Hay que detener el crecimiento del consumo, que genera inflación!

Traducido al cristiano, quiere decir: ¡paren el goteo!

Se puede ver así con claridad hasta el fondo del pozo: el modelo económico neoliberal (o más bien paleoliberal) no tolera el chorreo, y ni siquiera el goteo, hacia abajo.

Nunca va a reconocer García que su política agraria, que sólo favorece a los grandes agroexportadoras, nos amarra al alza internacional en los precios de los alimentos.

Nunca va a anunciar que, como lo ha revelado la revista Agronoticias, las importaciones alimentarias han subido de US$ 849 millones en el periodo enero-mayo del 2007 a US$ 1,284 millones en igual lapso de este año.

Nunca va a admitir tampoco que su política derechista no sólo perjudica a los pobres, sino que privilegia a los superricos. ¿No es acaso exacto que el subsidio interno a la gasolina beneficia ante todo a las empresas mineras, grandes consumidoras de combustibles?

¿Es cierto o no que esto le significa a la Southern un subsidio estatal de 740 millones de soles?

¿Cuánto se embolsan en total las grandes mineras con esa política, mientras que a los agricultores peruanos ni siquiera se les ayuda para importar la urea a precios más bajos?

Alan García y Lourdes Flores creen que la inversión extranjera es el santo remedio. Habría que invitarlos a leer las siguientes propuestas de Richard N. Haas, presidente del Consejo de Relaciones Internacionales de Estados Unidos, en el extenso artículo “La edad de la nopolaridad. Lo que viene después del dominio estadounidense” (Foreign Affairs, mayo-junio 2008):

“Los fines de la Organización Mundial del Comercio deberían extenderse a través de la negociación de futuros arreglos globales que reduzcan los subsidios y las barreras tanto aduaneras como no aduaneras.”

“El objetivo debería ser crear una Organización Mundial de las Inversiones… (que) podría estimular la transparencia de parte de los inversionistas, determinar cuándo la seguridad nacional es una razón legítima para prohibir o limitar inversión extranjera.”


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com