La prensa y el poder

Macedonio Fernández inventó un personaje que en vez de recitar poemas los silbaba (lo cual aplaudo y celebro). Me imagino que al Presidente García le gustaría que los periodistas, en lugar de preguntarle sobre Arana, le cantaran jarana.

Por Diario La Primera | 10 ago 2008 |    

Siempre ha habido distancias entre el poder y la prensa. Como sabe cualquiera que haya leído historias del periodismo, hubo épocas de la civilizada Europa en las que a quien hablaba mal del monarca le podían cortar las manos, aparte de la lengua.

El rey y su entorno despreciaban a los hombres de prensa. Sir Walter Scott llegó a escribir, en 1829, a un amigo: “Tu conexión con cualquier periódico sería una desgracia y una degradación. Preferiría vender aguardiente a los pobres antes que envenenarlos de ese modo”.

En el Perú, aparte de leyes que coartan la libertad de prensa y de expresión, los gobernantes empleaban métodos rudos: la clausura o la pateadura. Eran los días no de la patadita, sino del patadón. Consta en páginas que Raúl Porras Barrenechea escribió en la revista “Mundial” al cumplirse cien años de la independencia nacional.

Porras nutrió ese trabajo, que escribió a los 24 años de edad, en los meses en que, junto a Jorge Basadre, catalogaba periódicos y revistas arrumbados en la Biblioteca Nacional desde los días de la barbarie chilena.

El siglo XX peruano aportó nuevos desmanes contra el periodismo. Cuando el entonces coronel Oscar R. Benavides dio, en 1914, un cuartelazo contra el Presidente Billinghurst e instauró una dictadura, Manuel González Prada publicó su quemante panfleto Bajo el oprobio. Denunciaba allí, entre otras cosas, la clausura del periódico anarquista “La Protesta” y las torturas contra su editor.

Algunas frases de González Prada allí publicadas conservan áspera actualidad: “Los golpes del adversario, por violentos que parezcan a los timoratos, sirven de correctivo a los panegíricos de los aduladores. No se recurre al plumífero venal para conocer al mandatario de un pueblo.” “¿Qué es un congreso peruano? la cloaca máxima de Tarquino, el gran colector donde vienen a reunirse los albañales de toda la República.”

Empleando irónicamente una frase de Carlos Menem, presidente y ladrón de Argentina, el periodista Horacio Verbitsky publicó en 1998 el libro Un mundo sin periodistas. En sus páginas se lee:

“Periodismo es difundir aquello que alguien quiere que no se sepa, el resto es propaganda… Ver y decir el lado malo de cada cosa, que del lado bueno se encarga la oficina de prensa, de la neutralidad los suizos, del justo medio los filósofos y de la justicia los jueces. Y si no se encargan, ¿qué culpa tienen los periodistas?”.

En suma, el doctor García está en su papel. En el papel de Menem. Su ministra de Transportes le hace el bajo, con toda bajeza, contra las radios insumisas.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com