La piedra de Hildebrandt

César Hildebrandt acaba de publicar el libro Una piedra en el zapato, que reúne columnas de opinión publicadas en LA PRIMERA y en su semanario Hildebrandt en sus trece. El conjunto expresa bien la rebeldía –la rebelión permanente–, la independencia y el estilo de quien es, según lo confirma más de una encuesta, el periodista de mayor credibilidad en el Perú.

| 01 noviembre 2011 12:11 AM | Columna del Director | 3.5k Lecturas
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Yo diría que quienes más necesitan de esas páginas son los periodistas y los que aspiran a serlo.

El blanco preferido de Hildebrandt son los poderes que dominan el mundo. Algunos de sus mejores escritos son los que fustigan el poder mediático.

Desde la Introducción explica él el pulso de su trabajo: “Escribir como aproximación trémula, como ira convertida en dardo, como diagnóstico pretencioso”.

Uno de los escritos del volumen es el titulado “Vigencia de González Prada”. Allí acoge un juicio del Maestro sobre El Comercio, y concluye:

“¡Pero si parece que fue ayer que se escribió todo eso!

“Y así pasa, en general, con los escritos de González Prada, un hombre que se enfrentó al sistema, escribió lo que quiso, fue maestro de obreros y ejemplo de ciudadanos y nunca quiso congraciarse con ese Perú hipócrita que hoy, tenazmente, sigue deslizándose entre matas haciendo sonar el cascabel. Un hombre que muchos han querido arrancar del corazón de sus lectores, convertidos en discípulos sin esfuerzo. Un hombre negado, mil veces preterido, diez mil veces vuelto a callar por los de siempre. Un hombre que hay que leer para saber qué honda es la enfermedad del país que él quiso salvar con su prédica. Un hombre rotundo en un país de tibios y ecuánimes conchudos. Un hombre indignado en un país de cómplices. Un hombre, en fin, que sigue siendo un faro en la tormenta y que, gracias a su coraje y lucidez, conserva una sorprendente lozanía. Hasta da ganas de decirle a don César Lévano que le pida alguna colaboración. En La Primera estaría feliz don Manuel”.

Desde la rotonda rotunda de su lucidez, Hildebrandt observa también el panorama del periodismo mundial. He aquí un párrafo de “La prensa corsaria”:

“¿O me van a decir que Clarín se enfrentó al fascismo homicida de Videla? No, quien se enfrentó a la jauría uniformada fue La Opinión, de Jacobo Timerman, que estuvo preso y casi muerto en una mazmorra bonaerense. Y La Opinión fue el mejor diario latinoamericano que yo haya leído. Y lo fue, entre otras cosas, porque era libre de verdad, carente de publicidad, pletórico de inteligencia, valiente hasta el sacrificio”.

Hildebrandt analiza así su propio estilo: “Estas columnas fueron escritas amando el idioma que las construyó, la sintaxis que las dispuso, el léxico que pudo matizarlas, la música, en fin, de ese castellano que he sentido siempre que me hablaba”.

La música, es decir, estructura y sonido.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com