La paz estalla en Colombia

Juan Manuel Santos, Presidente de Colombia, confirmó ayer el acuerdo de iniciar un diálogo con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Por Diario La Primera | 28 agosto 2012 |  1.6k 
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Ha precisado el mandatario que los acercamientos se regirán por los siguientes principios rectores:

“Primero: Vamos a aprender de los errores del pasado para no repetirlos.

“Segundo: Cualquier proceso tiene que llevar al fin del conflicto, no a su prolongación.

“Tercero: Se mantendrán las operaciones y la presencia militar sobre cada centímetro del territorio nacional”.

El acuerdo formal ha sido alcanzado en La Habana. Se ha revelado que la decisión fue facilitada por amables componedores de Cuba, Venezuela y Noruega. En Oslo, la capital del país nórdico, se iniciará el diálogo en octubre. Los negociadores volverán luego a La Habana, “con la aspiración de no levantarse de la mesa hasta no suscribir un pacto de paz que ponga fin a más de 50 años de conflicto armado”, según declaró ayer lunes Jorge Enrique Botero, director de informaciones de Telesur, el canal que obtuvo la primicia mundial.

Se trata de una decisión que revela, en primer lugar, la voluntad de ambas partes, el gobierno y la guerrilla, de poner fin a la violencia.

La actitud de las FARC demuestra que, por fin, han llegado a la conclusión de que los cambios políticos y sociales de fondo no requieren hoy de la lucha armada. La era de los “fierros” ha concluido en Nuestra América, porque resulta estéril y solo produce sangre, destrucción y, además, rechazo de la mayoría ciudadana. Una manifestación del violentismo fueron los secuestros, que al final fueron condenados por revolucionarios como Fidel Castro y Tomás Borge, el jefe histórico del sandinismo.

La lucha armada colombiana surgió en una etapa siniestra de represión y odio contra las fuerzas progresistas. Fue en su inicio una respuesta a las matanzas de campesinos, obreros e intelectuales producidas después del “bogotazo”, que siguió al asesinato de Eliécer Gaitán, el líder liberal de izquierda que tenía caudaloso apoyo popular. Cansados de padecer masacres, los campesinos tuvieron que responder con las armas.

Las negociaciones tienen ya señal de partida, pero sin duda no serán un proceso simple y lineal. Un elemento es el tráfico de drogas ilícitas en el que estaban involucradas, en pos de fondos, sectores de las FARC. Tampoco los gobernantes de Colombia están libres de culpa en esta materia.

Otro acápite es el de los derechos humanos. Hay sectores reaccionarios de Colombia que creen que tienen el derecho de violar esos derechos. Por algo el expresidente Álvaro Uribe, gran violador de los derechos humanos, se opone ahora a las negociaciones.

Para América Latina, el inicio de la marcha hacia la paz de Colombia es una gran noticia, una esperanza enorme.

Referencia
Propia



    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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