La otra catástrofe

La noche del terremoto que estremeció el sur chico, el Presidente Alan García se sintió obligado a brindar un mensaje optimista: “Afortunadamente no ha traído como consecuencia una catástrofe”.

| 15 agosto 2009 12:08 AM | Columna del Director |  442 
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Dos años después, el país comprueba que la catástrofe que destruyó 75 mil viviendas, escuelas, obras públicas, veredas, calzadas, puentes, ha tenido una réplica política: la lentitud, la ineficacia, la insensibilidad social y hasta la corrupción.

Las víctimas recuerdan no sólo la frase optimista de García, sino también sus promesas de rápida reconstrucción. Para ellos, la segunda catástrofe es él.

En el momento de la tragedia señalamos que en Ica, foco de prosperidad según los agroexportadores, ejemplo de desarrollo económico según los neoliberales, no tenía siquiera un hospital digno de ese nombre. Tampoco ahora lo tiene.

Apuntamos algo más. Que el Perú es uno de los pocos países que no tiene centros de abastecimiento de víveres no perecibles. Para el neoliberalismo chusco, sería un crimen estatista emular lo que hacían nuestros antepasados prehispánicos con sus tampus (tambos) bien distribuidos.

Hasta el congresista del Apra Edgar Núñez deplora, en declaración para LA PRIMERA, la situación: “La reconstrucción está en cero. Yo puedo dar fe porque viajo al sur casi todos los fines de semana”.

Una pregunta que flota en el ambiente, y que Núñez acoge es: ¿qué ha ocurrido con las donaciones generosas que llegaron del país y del exterior? El premierato y el Ministerio de Economía deben una cuenta al respecto.

Acierta en ese punto la bancada del Partido Nacionalista al anunciar, por medio de su vocera, Marisol Espinoza, que presentarán una moción de orden del día para que se investigue el destino de los recursos que captó el Fondo de la Reconstrucción del Sur (Forsur).

El fracasado jefe de ese fondo, el empresario, amigo de García, Julio Favre, ha emergido de la sombra para culpar de su inacción al pueblo, que lo recibía, dice, con piedras y palos… precisamente por su inacción.

Favre entra en un juego del gran bonetón, en el cual los ministros responsabilizan a los presidentes regionales, éstos a los alcaldes, los alcaldes a los funcionarios del Ejecutivo, y así sucesivamente.

Entre los escombros de Ica apareció una realidad cruel: la burocracia aprista, que se distingue no sólo por su inepcia. No podemos olvidar que a poco del desastre, se descubrió que funcionarios del Sistema Integral de Salud habían sobrevaluado compras de alimentos destinados a las víctimas del terremoto.

Nota bene. En mi columna consigné ayer que las siglas LAP corresponden a Líneas Aéreas Peruanas. Pertenecen, en realidad, a Lima Airport Partners, entre cuyos socios destaca la Corporación Financiera Internacional, miembro del grupo del Banco Mundial.

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César Lévano

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com