La omitida función documental

En los últimos días El Peruano ha publicado completos los convincentes textos de la defensa del Perú ante la Corte de La Haya. He ahí una forma de cumplir con la función documental de la prensa.

| 06 diciembre 2012 12:12 AM | Columna del Director | 926 Lecturas
926

En algún escrito académico sobre periodismo he expresado que esa función, que consiste en publicar íntegros documentos importantes, se cumplió en otras épocas, pero había sido omitida durante décadas.

Puedo exhibir una experiencia. Sabido es que vendí diarios desde los siete años de edad. Eso me permitió leer los cotidianos de la época, y lo hacía con ojo atento y crítico. Por eso recuerdo que El Comercio, por ejemplo, publicaba en los años 30 y 40 del siglo pasado los mensajes presidenciales, las memorias anuales del Presidente de la Corte Suprema –que solía ser una eminencia jurídica y estilística–, las conferencias de personajes ilustres –de José de la Riva Agüero o de Raúl Porras Barrenechea–.

Era una forma no solo de informar, sino también de ilustrar, de educar, de avivar debates.

Claro que no todos los diarios pueden cumplir esa función, que insume a veces mucho espacio, lo cual gravita en costos. Pero el interés cívico debería primar en algunos casos y ser primordial en los medios mayores.

En la prensa internacional sí se desempeña esa función. Por ello se puede leer en The New York Times o en Washington Post los mensajes completos de los presidentes de los Estados Unidos.

Se ha extendido la costumbre de la glosa sintética y trivial de los documentos o intervenciones esenciales. Es una forma de empobrecer mentalmente al ciudadano, de privarlo de conocer y pensar argumentos que le conciernen. Por lo demás, ¿cómo pueden resumir e interpretar quienes carecen de la formación y los instrumentos adecuados?

La función documental es la gran ausente de nuestro diarismo. Se olvida que es ese un privilegio del periodismo impreso. Es menos exigible en la radio y la televisión, menos exigible, pero no prescindible. En estos días, la función ha sido adoptada en cierta medida por esos dos medios, en relación con el diferendo ante la Corte de La Haya.

Otro género que se ha venido abajo en nuestro periodismo es la crónica. A menudo se cree que ser cronista es dar cuenta de las propias y pobres vicisitudes personales. La crónica es, debe ser, personal, no personalista. Especie en extinción resulta la crónica parlamentaria. Cuánto añoro los días en que uno podía seguir el debate sobre el petróleo en las trincheras antagónicas de La Prensa y El Comercio, para no hablar de la llamada “prensa chica”, en la que alzamos voz crítica, fundada y decisoria sobre ese tema.

Creo que una prueba de la valía de la función documental es que los textos que la asumen resultan piezas de archivo, material para la reflexión y dato para la historia.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | |


...

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com