La muerte llega con chaleco

La corrupción parece haber agujereado la seguridad personal de los militares peruanos. Así se desprende de una denuncia publicada ayer en Caretas y que es objeto de atención en el Congreso de la República: chalecos antibalas, adquiridos en agosto de 2010 cuando Rafael Rey era ministro de Defensa, no sirven para nada.

| 20 abril 2012 12:04 AM | Columna del Director | 2.8k Lecturas
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Se cree que algunos oficiales que actúan en el Valle de los ríos Apurímac y Ene (Vrae), y que han sido victimados por terroristas, murieron porque tenían chalecos que carecían de las láminas de acero imprescindibles para mitigar el impacto de balas. Caretas acoge informes de militares de alta graduación que consideran que el capitán EP Germán Parra del Carpio, asesinado en Ayacucho en febrero, tenía puesto uno de los chalecos inservibles cuando una bala de AKM le perforó el pecho.

Lógico es que militares que exponen su vida en la selva hayan manifestado malestar por la situación. Eso sin duda ha impulsado al ministro de Defensa, Luis Alberto Otárola, a ordenar al general Víctor Ripalda, jefe del Ejército, el retiro de los chalecos defectuosos enviados al Vrae.

El oficio de Otárola señala que la prestación de seguridad de esas prendas “sería limitada debido a que no mitigaría el impacto de balas calibre 7.62 mm. lo que estaría poniendo en riesgo la salud y vida del personal militar del CE-Vrae”.

La sospecha de corrupción en la compra de los chalecos se acentúa al ver que Otárola ha pedido a la Oficina de Control Interno del Ministerio de Defensa y a la Contraloría General de la República que investiguen el asunto.

El país sabe que Rafael Rey fue nombrado ministro de Defensa sin ser ducho en la materia. La designación tuvo mucho de política, de política reaccionaria. Lo más visible de la acción de Rey consistió en defender a los militares violadores de los derechos humanos, sobre todo en la época de Alberto Fujimori.

Si se abre una investigación seria del caso de los chalecos, Rey debería ser citado por la Comisión de Defensa del Congreso.

No se trata, sin embargo, solo de juzgar el pasado. La revelación sobre los chalecos y sobre las víctimas que han sufrido lo inadecuado de estos debe conducir a una revisión general de la logística en el Vrae.

Con los chalecos antibalas inútiles ocurre algo parecido al blindaje tipo lata de sardinas de muchos helicópteros que operan en esa área. Ambas insuficiencias arrojan costos de muerte de militares y policías, y contribuyen al saldo de fracaso estratégico.

En estos momentos funcionarios del régimen se lanzan contra el periodismo que logra encuentros con terroristas. No se percatan de que esa demostración de los flancos débiles de la fuerza pública debe conducir a la larga a rectificaciones. Igual ocurre con la denuncia sobre esos chalecos que convocan balas.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com