La marcha de la ira

Mañana se cumple un año del terremoto que asoló a Ica, Pisco y Chincha. La tragedia será recordada con una marcha que condensa la ira de los afectados: Ira por la lentitud en la reconstrucción, ira por las promesas incumplidas, ira por la falta de transparencia en el manejo de los fondos provenientes del fisco y de las donaciones extranjeras.

Por Diario La Primera | 14 ago 2008 |    

El Presidente de la República, Alan García, el día mismo del sismo, había diagnosticado: “no es una catástrofe”. Después fatigó las cámaras de televisión para aparecer diciendo: “El Estado está presente y nadie se va a morir de sed y de hambre”.

Ayer en Chincha ha dado a entender que en realidad la catástrofe son las víctimas.

El hombre que actúa como si el Estado fuera él, quiere convencer a los afectados de que el Estado –o sea él– no tiene ninguna culpa en la desatención que padecen.

El argumento se basa en que el Gobierno ha invertido 1,123 millones de soles en la zona. La pregunta surge: ¿por qué, entonces, no se ha avanzado gran cosa en la reconstrucción? ¿por qué hay allí todavía miles de pobladores sin techo, sin luz, sin agua, sin aulas?

García acusa de ingratitud a los pueblos asolados, puesto que se han concedido 30 mil bonos de reconstrucción. Cada bono equivale a seis mil soles. Si el dato es exacto, significa que se han entregado en total, por ese concepto, 180 millones de soles. Es la única cifra al alcance del país.

García y sus ministros tienen la obligación de investigar en qué se ha gastado el resto de los 1,123 millones. No vaya a ser que existan otras estafas como la que ocurrió en el Sistema Integral de Salud (SIS), que compró al consorcio “Plamol” y “Axis Internacional” 219 mil raciones destinadas a las víctimas del terremoto. “Plamol” pagó a su socio “Axis Internacional” 24 soles por ración, y la vendió al SIS a 34 soles.

Existen, pues, razones para dudar sobre la limpieza en la reconstrucción.

Aspecto neurálgico de la cuenta que pedimos se refiere a la ayuda del exterior. Ha habido quejas y dudas de los afectados, y el Estado tiene que aclarar al respecto, no sólo frente a las víctimas, sino también ante la cooperación internacional.

El primer mandatario cometió ayer la imprudencia de afirmar que en ninguna otra parte del Perú la gente ha recibido tanta ayuda del Estado. Tenía que ser así, porque en ninguna otra parte ha ocurrido, bajo su actual gobierno, una catástrofe como la de hace un año.

La afirmación presidencial es un insulto envuelto en una torpeza.

La desgracia del año pasado desveló una realidad: Ica, el gran centro agroexportador, el alabado caso de progreso neoliberal, no tenía siquiera un hospital digno de ese nombre. La marcha de mañana recordará sin duda esa otra catástrofe, que no proviene de la naturaleza, sino de la injusticia.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com