La mala nota de Chang

El lunes último acudí a la Derrama Magisterial porque me habían invitado a presentar el número 47 de su revista Palabra de Maestro (publicación trimestral con cien mil ejemplares por edición). Antes de eso, hubo un debate aleccionador entre educadores del sector público y privado.

Por Diario La Primera | 27 jul 2008 |    

Pensé entonces: ¿es éste el mismo país donde el ministro de Educación, José Antonio Chang, y el Estado en su conjunto, con apoyo de la gran prensa, tratan de presentar a los maestros peruanos como una colectividad incapaz e ignorante?

En el acto se distribuyeron ejemplares de tres publicaciones pedagógicas: Tarea, revista de Educación y Cultura; Maestros, revista pedagógica; y Palabra de Maestro.

¡Cuánta riqueza de saber, de doctrinas y propuestas en cada una de esas publicaciones!

El país conoce el escándalo que hubo cuando se vieron los resultados de la prueba tomada en marzo a los maestros para su nombramiento y contratación: sólo 151 de un total de 190 mil obtuvieron nota 14.

Pues bien, Palabra de Maestro publica respecto a aquella evaluación un análisis que demuestra que la prueba fue elaborada deprisa, sin técnica y sin pertinencia, y quizás con mala fe. El estudio hecho por un equipo de la Facultad de Educación de la Universidad de San Marcos ofrece ejemplos clamorosos.

Se muestra en el texto preguntas que tienen más de una alternativa correcta y otra en las que se somete a consideración una cita de San Agustín, pero no hay ninguna pregunta.

Cómica sería, si no fuera necia, la pregunta 92:

“Una niña de 14 años es agredida y violada por un familiar cercano, sus padres desean ocultar lo sucedido y la llevan de viaje donde los abuelos. Transcurridos unos meses, se confirma que está embarazada, los padres desean que aborte y los abuelos exigen que ella asuma la responsabilidad.

“¿Qué documento eclesial le serviría para resolver este caso?

“a. Laboren exercens

“b. Evangelium Vitae

“c. Humanae Generis

“d. Mulieris dignitatis

“c. Humanse vitae”.


Ninguno de esos textos pontificios serviría para resolver el caso: el problema es judicial y policial, no teológico.

El Presidente Alan García se disculpó, la vez pasada, por injurias que había lanzado contra los maestros. Sería bueno que en su Mensaje del lunes formule una autocrítica y un balance sobre la fallida “reforma” educativa que él y Chang impusieron sin diálogo ni respeto por los maestros.

Sabido es que el Plan de Gobierno del Apra dedicaba pocas líneas a la educación. Por eso tuvo García que apropiarse del Proyecto Educativo Nacional, elaborado por otros y que adolecía de una carencia: falta de cálculos presupuestarios. En su Mensaje, García debería informar sobre cuánto se ha avanzado en la ruta del Proyecto y cuánto respecto a su propia promesa de “elevar el nivel remunerativo de los maestros”.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com