La madre de todas las torturas

El coronel argentino José Luis García demostró ayer, ante el tribunal que juzga a Fujimori, que los crímenes contra los derechos humanos cometidos en América Latina durante medio siglo tienen una fuente común: el Pentágono estadounidense.

Por Diario La Primera | 04 set 2008 |    

Con documentos debidamente exhibidos el militar en situación de retiro explicó que el Pentágono se encargó de inocular la doctrina de la “seguridad nacional” y la guerra de baja intensidad.

El órgano encargado de transmitir esas enseñanzas fue la Escuela de las Américas, también llamada Escuela de Asesinos y de Dictadores, fundada en 1946. El coronel García, especializado en defensa de los derechos humanos, sostuvo que el Departamento de Defensa de Estados Unidos creó una “diplomacia paralela” que subordinó las fuerzas armadas latinoamericanas a los intereses del imperio, so pretexto de combatir el comunismo.

El coronel indicó que los métodos regresivos estaban contenidos en manuales que aprobaban torturas, ejecuciones y extorsión. Recordó lo que le dijo un general de su país: “De cada diez torturados se logra que uno hable”. Se justificaban, pues, los métodos que se aplicaron en el Perú en los días de la violencia.

El coronel insistió en que crímenes como los de La Cantuta y Barrios Altos no se cometen por orden escrita, pero no pueden ejecutarse sin el conocimiento de las máximas autoridades civiles y militares.

La exposición subrayó que las políticas de terror de Estado fueron iguales en nuestros países precisamente por la orientación de la Escuela de las Américas.

No en vano estudiaron allí el dictador argentino Leopoldo Galtieri, condenado y destituido por violación de los derechos humanos y por su responsabilidad en la guerra de las Malvinas; el coronel Roberto D’ Aubuisson, jefe de los escuadrones de la muerte de El Salvador y autor del asesinato de seis sacerdotes jesuitas (muchos militares de esos escuadrones son hoy fuerza sanguinaria al servicio del galopante narcotráfico en México); el dictador boliviano Hugo Bánzer y el narcotraficante panameño Manuel Noriega.

Como precisó el militar argentino, en la Escuela de las Américas estudiaron cerca de 60 mil oficiales de los institutos armados de América Latina.

García reforzó su exposición con páginas del diario bonaerense Clarín que citan un documento de 1996 en el cual el Pentágono reconoce que la Escuela de las Américas había utilizado manuales en inglés y español que aprobaban y enseñaban métodos de guerra sucia.

Parece que la contundencia de los argumentos del coronel argentino quebró el ánimo de Fujimori y su abogado, César Nakazaki. Particularmente la aseveración, nutrida de experiencia internacional, de que las operaciones especiales de inteligencia forman parte de una política de Estado, que les promete impunidad.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com