La inteligencia de Mulder

Mauricio Mulder, secretario general del Apra, adolece de pánico. Tiene su razón: sabe él, gracias, dice, a los servicios de inteligencia, que sectores radicalizados preparan cuatro paralizaciones regionales, “mientras que a nivel regional hay muchas más”.

Por Diario La Primera | 20 jun 2009 |    

¿Qué cosa?

¿Las paralizaciones regionales no son, entonces, a nivel regional?

Comprenda el que pueda. Ya se sabe en qué niveles se halla la inteligencia aprista.

“Veo un rostro confuso entre la masa enorme de cosas por venir”, escribió Shakespeare. Mulder, que no es ningún Shakespeare, avizora una toma opositora del poder para facilitar el camino de Ollanta Humula a la presidencia de la República.

Mulder es también presidente de la Comisión de Inteligencia del Congreso. Hubiera sido bueno que mencionara los nombres de los conjurados que quieren asaltar el poder.

Pero él evita datos específicos. Sospechas, suposiciones, miedo, son los instrumentos de su denuncia. Es una forma insólita de inteligencia emocional.

“Es ingenuo pensar que tras los trágicos sucesos de Bagua y las paralizaciones en Andahuaylas y Sicuani las cosas se apaciguarán”, diagnostica Mulder.

O sea que ni la derogación de los Decretos Legislativos ha calmado a la fiera, es decir, al pueblo. ¿No habían calculado eso los refinados servicios de inteligencia de Mulder?

Me temo que los agentes del congresista estén dedicados al ocio creativo, es decir, a asustarlo con acusaciones sin fuente de origen, ni nombres descubiertos, ni pactos o confidencias cazados por sabuesos.

En realidad, el único sabueso disponible es el propio Mulder. Sus demonios interiores lo remecen de pavor.

Las reflexiones dadas a conocer por el líder del Apra nos recuerdan lo que declaró Francisco Franco, el dictador fascista español, poco antes de morir:

“El problema de España era debido a una conspiración masónico-izquierdista de la clase política, en contubernio con la subversión terrorista-comunista en lo social”.

Franco resumía así el cúmulo de odio de clase y prejuicios políticos que lo llevaron a destruir la República española, arrasar la cultura en la península y asesinar a cientos de miles de españoles, durante la guerra civil y después.

Nuestros fascistas criollos comparten con Franco temores y odios.

Sería bueno que Mulder seleccionara mejor a su personal de inteligencia. Le recomendamos la flamante edición de Coyuntura, revista de análisis económico y social de la Universidad Católica. Se explica allí por qué el entonces premier Jorge del Castillo no pudo prever conflictos que le estallarían en la cara:

“(La Unidad de Prevención de Conflictos) está dirigida por un incompetente que es el señor Juan Manuel Figueroa, un aprista al que le han dado el cargo porque tiene carné”.

Del Castillo nombraba gente con carné pero sin inteligencia.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com