La herencia de Chávez

La muerte de Hugo Chávez abre un periodo de pesar y de incógnitas en Venezuela y en toda América Latina. Eso refleja la estatura histórica que había alcanzado el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela en 30 años de actividad política, desde que en 1982, siendo Teniente del Ejército, fundó, con otros oficiales de rango medio, el Movimiento Bolivariano Revolucionario.

| 06 marzo 2013 12:03 AM | Columna del Director | 1k Lecturas
1094

Dos virtudes fundamentales se deben reconocer a Chávez: su lucha por la independencia y la soberanía de Venezuela, y su firme acción por la unidad latinoamericana, unidad que no implica una ideología única, una sola línea política; pero sí, la única vía para garantizar al desarrollo y la igualdad de nuestros países.

Fueron esas las dos flechas de su destino. El sentido patriótico, con acento social, se lo inculcaron en su hogar humilde el padre y la madre, ambos maestros de educación primaria.

Desde muy joven practicó el béisbol y fue aficionado a la música, la pintura, la narración y el teatro. Ese fondo cultural sorprendió a quienes lo visitaron en la cárcel en los días en que estaba preso por su intentona insurreccional en 1992. En ese momento estaba al mando de la Brigada de Paracaidistas del Ejército venezolano y había escrito, en secreto, un proyecto de gobierno de transición.

La inquietud cultural y nacionalista lo condujo, desde muy joven a vincularse con personajes de la izquierda, incluido el Partido Comunista de Venezuela. Al mismo tiempo, profesó un catolicismo muy hondo.

El 4 de febrero de 1992, Chávez, de 38 años de edad, y otros militares emprenden una sublevación con varios focos castrenses. El principal, en Caracas, no pudo hacerse del poder. Chávez reconoció su derrota; pero pidió que le permitieran anunciar el fracaso por televisión. Esto le fue acordado. Dijo entonces: “Asumo la responsabilidad de este movimiento militar bolivariano”. “El país tiene que enrumbarse hacia un destino mejor”.

Después, fue varias veces elevado al poder gracias al voto popular. En abril de 2002, un golpe manipulado desde Washington y Madrid, intentó derrocarlo. Un grupo de militares lo tomó prisionero y quiso obligarlo a renunciar. Incluso, la prensa mundial informó que, en efecto, había renunciado. Pero una hija de Chávez se enteró de que no había tal renuncia. Fidel Castro se encargó de difundir la nueva a escala mundial. Entretanto, cientos de miles de venezolanos pobres bajaban de los cerros para defender a Chávez.

Los golpistas actuaron con torpeza. Pedro Carmona, presidente de la Fedecámaras de la gran empresa, se proclamó presidente y decretó –mismo Fujimori– la disolución del Parlamento, del Tribunal Supremo de Justicia y de la Defensoría del Pueblo.

Chávez volvió al poder en olor de multitud. Así, se conservó, elección tras elección, gracias a su política social y su sentido patriótico y latinoamericanista.


¿Quieres debatir este artículo? prueba abriendo un tema en nuestros foros.

En este artículo: | |


...

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

0.990875959396