La gran amenaza gringa

En marzo de 1989, al ser proclamado candidato del Partido Republicano a la presidencia de Estados Unidos, George W. Bush declaró: “El próximo siglo estadounidense debe incluir a toda América Latina”.

Por Diario La Primera | 04 jul 2011 |    

No es que Bush, conforme a su costumbre, estuviera borracho. Continuaba una tradición que arranca por lo menos desde el presidente Thomas Jefferson, quien fue uno de los próceres de la independencia estadounidense.

Esa ambición se reflejó en 1845 en la declaración del editor neoyorquino John L. O’ Sullivan. Éste llamó al “cumplimiento de nuestro Destino Manifiesto de cubrir el continente asignado a nosotros por la divina providencia para el libre desarrollo de nuestros millones de habitantes”.

Esa línea no se ha interrumpido. Se cumplió a fines del siglo XIX en la invasión y anexión de Hawai, y en la conquista de Puerto Rico. Uno de los objetivos, como lo denunció el héroe José Martí, era apoderarse de Cuba. Ese expansionismo marcó también el nacimiento del imperialismo yanqui.

Más de una vez he citado el discurso de Manuel Ugarte, pronunciado el 3 de mayo de 1919 en el teatro Municipal de Lima. El gran precursor argentino citó entonces estas frases de un artículo del presidente William Taft.

“No está lejano el día en que tres banderas de estrellas y barras señalen en tres sitios equidistantes la extensión de nuestro territorio: una en el Polo Norte, otra en el Canal de Panamá y la tercera en el Polo Sur. Todo el hemisferio será nuestro, de hecho, como es nuestro ya en virtud de la superioridad de nuestra raza”.

¡Qué buena raza la de este racista!

Hay muchos documentos que reflejan el mismo afán imperial y el mismo desprecio por nuestros pueblos, de modo tal que el despropósito de George W. Bush encarnaba una política persistente.

Ese tenaz propósito no siempre se manifiesta con la franqueza de Taft o de Bush. Recordemos, sin embargo, que un presidente como John F. Kenedy, del Partido Demócrata, alentó y financió la invasión a Cuba, que fracasó estrepitosamente gracias al combativo pueblo cubano, con la presencia activa de Fidel Castro en la línea de fuego.

Fue Kennedy así mismo quien intervino en Guatemala, en 1963, para apoyar un golpe militar a fin de evitar que un “comunista” llegara a la presidencia. El “comunista” era Juan José Arévalo, quien nada tenía de marxista y era ideológicamente cercano al Apra.

Ahora, la Casa Blanca está presidida por un mandatario del Partido Demócrata. No es un conocedor de los problemas de América Latina, pero, por sus estudios de Derecho e Historia, conoce sin duda la ambición de sus antecesores. Más allá de eso, se sabe que el timón del poder es en buena parte manejado por las manos reaccionarias y asesinas del Pentágono y de la CIA, y de las multinacionales que los orientan y apoyan.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com