La corrupción busca silencio

El régimen actual de Alan García pasará a la historia del Perú como uno de los más corruptos y más antinacionales.

Por Diario La Primera | 28 jun 2009 |    

Para perfilar el prontuario bastaría citar el negocio sucio con Collique, que ha despojado al país de un aeropuerto destinado a la aviación civil. El faenón que prácticamente regaló un terreno evaluado en millones de dólares fue ejecutado por Enrique Cornejo, entonces ministro de Vivienda; pero es evidente que Cornejo fue instrumento y cómplice de García.

Si Cornejo debiera estar en la cárcel por ese delito, ¿dónde debería estar, en algún momento, el hombre que ostenta hoy el más alto cargo de la nación?

¿Dónde, además, debería estar el personaje que participó en el faenón expuesto en los petroaudios, el mismo que defiende, junto con García, a la empresa china de Majaz?

Me refiero, desde luego, a Jorge del Castillo.

No es ningún secreto que García padece de una voracidad insaciable por el dinero. Del Castillo es su asesor legal.

Ese panorama explica el encono de Del Castillo contra LA PRIMERA.

No puede tolerar que este diario exponga y documente las fechorías de un grupo sin más ideología que la ambición de poder derivada de la ambición de dinero.

Tampoco soporta que desenmascaremos con pruebas y sin tregua la incapacidad demostrada en todos los campos por los funcionarios que él ha nombrado a granel y que pesan y seguirán pesando en la economía de nuestro pobre país.

Horacio Verbitsky, el periodista argentino que combatió al corrompido presidente Menem y que sufrió por ello decenas de juicios, prisión y tortura, ha explicado que un diario tiene dos voces: una es la de sus propias opiniones, y otra la de las opiniones e informaciones ajenas que acoge.

En su lucha contra Menem, logró él que una Comisión de la Organización de Estados Americanos decidiera:

“La libertad de expresión es una piedra angular en la existencia misma de una sociedad democrática. Es indispensable para la formación de la opinión pública. Es, en fin, condición para que la comunidad, a la hora de ejercer sus funciones, esté suficientemente informada. Por ende, es posible afirmar que una sociedad que no está bien informada no es plenamente libre.”

Verbitsky demuestra en su libro Un mundo sin periodistas cómo los gobernantes corruptos recurren al autoritarismo. Acosado por las denuncias, Menem llegó a declarar que había que “dejar intacta la libertad de imprenta” pero acompañarla de “la libertad de palo”.

Del Castillo es más coherente: quiere al mismo tiempo coartar la libertad de expresión y ejercer la libertad de palo: prisiones, maltratos físicos y, por qué no, homicidios.

Enfrentado a un fracaso político y una quiebra moral, el régimen está desesperado. Por eso quiere silenciar a LA PRIMERA y por eso hay que mantenerse vigilantes.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com