La corrupción armada

El atentado contra Gladys Echaíz no sólo nutre las crónicas y las conjeturas. A la luz de los casos que ella examina, sobre todo la interceptación telefónica y el narcotráfico, el caso debe servir para examinar el abismo de corrupción que corroe al país.

Por Diario La Primera | 04 febrero 2009 |  2.1k 
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Está muy claro el papel que han desempeñado marinos y ex marinos en los chuponeos telefónicos. Las investigaciones y los audios del caso demuestran hasta qué punto los grandes negocios del país se procesan a través de coimas millonarias y acuerdos turbios.

Días atrás, el presidente Alan García sostuvo que el Perú es campeón mundial en economía. Pero somos el penúltimo país en materia de educación en Latinoamérica.

Lo cierto es que con corrupción, es decir, con robo, se sustraen fondos para la educación. Con hospitales encarecidos por el soborno, se atenta contra la salud de la población.

Con marinos o ex marinos que cobran por el espionaje a personas, instituciones y empresas, se afecta el nivel ético de la comunidad. No puede existir una moral tarifada.

El actual es un régimen vastamente corrupto, émulo del de Fujimori. Nunca se ha visto uno que quiera cederlo todo, barateado, a Chile o Estados Unidos: aeropuertos, gas, puertos, minas, tierras agrarias, etc., etc., etc.

El doctor García acostumbra injuriar a políticos y periodistas “antisistema”. ¿Quiere que el país aplauda el sistema orgánico, global de corrupción que ha implantado, en el cual él y su entorno se reservan los tratos supermillonarios, mientras otorgan licencia para robar en todos los niveles del poder?

El otro lado de la cuestión es la presencia de un aparato de espionaje paramilitar hoy al servicio de intereses privados.

Esta es un arma peligrosa para la seguridad ciudadana, para la paz interna y hasta para la defensa nacional.

Sabido es cómo “evolucionan” esas fuerzas armadas ilegales. Los escuadrones de la muerte de Centroamérica se han convertido en fuerza de choque -y de asesinato- del narcotráfico en México.

Parecido fue el destino de los militares fascistas de la triple A (Alianza Anticomunista Argentina). De brigadas de tortura y homicidio contra izquierdistas, devinieron en secuestradores, chantajistas y asesinos a sueldo del mejor postor.

Un oficial de la Marina, al que aludí ayer, me ofreció un material de primera mano sobre equipos y trabajos de interceptación electrónica de la Dirección de Inteligencia de la Marina, y sobre los vínculos de ésta con la CIA.

También en ese nexo hay una fuente de corrupción, precisa nuestro informante. El puente, según el marino, es el oficial de Mar 1, Mauro Alfredo Centeno Calixtro, a quien el Director de Inteligencia de la Marina, Pedro García Llaque, ha asignado un vehículo para su uso.

¿Adónde conduce todo eso? ¿Quién lo pilotea?
Referencia
Propia

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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