La chicha de Fujimori

Alberto Fujimori está a punto de enfrentar un juicio por haber desviado fondos de las Fuerzas Armadas para sobornar a periodistas. Los fujimoristas han reaccionado con su típica coartada: ese acto de corrupción de la prensa fue cometido por Vladimiro Montesinos, no por Fujimori.

| 15 noviembre 2012 12:11 AM | Columna del Director | 1k Lecturas
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¿No leía el exdictador esos periódicos asquerosos, cargados de calumnias, insultos y groserías?

Los jóvenes de hoy no saben lo que fue ese periodo de prensa sucia, destinada a desacreditar a los opositores con el fin de lograr la re-reelección de Fujimori.

Este último no podía, pues, ignorar la bajeza de la prensa chicha y su carácter de defensor del régimen y del continuismo. Se difundía por todo el país.

No hay en la historia del periodismo peruano una etapa tan sombría como esa. Ha habido represión, golpizas, prisión, clausura, deportación. Raúl Porras Barrenechea publicó en 1921 un juvenil trabajo sobre los primeros cien años de la prensa republicana –brillante plasmación de su examen de periódicos en la hemeroteca de la Biblioteca Nacional y escrito para sus clases en la Universidad Popular “Manuel González Prada”–. Se exhiben en esas páginas las peripecias, el humor, la sátira, las refriegas de injurias, pero, como subraya Porras, todo dentro de la pasión por la libertad.

El fujimorato empleó dos vías para coartar la libertad de prensa: 1. Encauzar la publicidad gubernamental solo hacia los medios adulones, negándola a los discrepantes. 2 El soborno directo a periodistas sin moral y sin gramática.

Expresión de esa podredumbre fue la prensa chicha. Mas no solo ella. Indeleble es, por ejemplo, la compra de un canal de televisión para apoyar la re-reelección. Ese acto, ordenado por Fujimori y su carnal Montesinos, fue ejecutado por Vicente Silva Checa. En la compraventa se gastaron millones de soles, también sustraídos a las Fuerzas Armadas.

Otros recursos de la dictadura fueron la presión, si fallaba la compra, de medios incómodos. Esto solía conducir al despido de periodistas insobornables, o a la supresión de sus programas de radio o televisión, así como la colocación de adictos que ejercían sin pudor su mayordomía.

Se ha señalado ya la paradoja de que el reo de la cárcel dorada reclame libertad de expresión, él, que tanto dañó esa libertad.

No se puede olvidar que la corrosión ética del periodismo y los manotazos contra su libertad alarmaron a la opinión continental. Hubo en esos años un Foro organizado por la Universidad Internacional de La Florida que se tituló nietzcheanamente Vivir peligrosamente. Se refería a las tribulaciones del periodismo peruano bajo el fujimorato. Decenas de periodistas peruanos, tanto opositores como gobiernistas fuimos invitados, así como distinguidos colegas estadounidenses. El continente conocía las hazañas del dúo Fujimori-Montesinos.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com