La celebridad, ¡ja!, ¡ja!

Un compatriota que acaba de llegar del Perú me informa de que un fulano se ocupa todos los días de mi viaje a París. Se diría, añade el paisano, que te está haciendo propaganda para algún cargo electoral.

| 29 marzo 2008 12:03 AM | Columna del Director | 479 Lecturas
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Felizmente, no tengo edad ni vocación para ninguna disputa por votos. Sé por demás que cualquier candidatura mía, por ejemplo para concejal del Rímac, acabaría en risueño fracaso.

No entiendo, pues, por qué el antedicho se empeña en forjarme una celebridad que no merezco.

Respecto a mi viaje, sólo por respeto a nuestros lectores preciso lo siguiente. La invitación y el pasaje electrónico en vuelo comercial de Air Comet me llegaron en diciembre. No tiene nada que ver con el atraso de pagos. Fue iniciativa de científicos y estudiantes peruanos que trabajan en Francia, deseosos de conocerme y escucharme.

Si se hubiera tratado de ­una forma de presión para cobrar sueldos, tendría que acudir al recurso cuando menos cuatro veces al año. París bien vale un atraso.

A otra cosa y a la misma. En esta breve visita a París, he aprovechado para adquirir cuantos libros selectos he podido. París sigue siendo el paraíso de las librerías.

Además, soy un salteador en los caminos de la poesía. Una vez dije a Enrique Verástegui y Jorge Pimentel, al borde de unos vinos y unos versos, que tengo un olfato de perro chusco para la poesía.

Pues bien, en esta temporada de cosecha he conseguido dos joyas: las obras completas de René Char y las de Robert Desnos. Deslumbramiento renovado, nuevo viaje entre lo finito y lo infinito.

Desnos, el gran poeta del ­amor imposible, escribió en 1929 un texto que parece destinado al periodismo peruano de hoy:

“Remitiéndonos al (diccionario) Larousse, nos enteramos de que Girardin, el día en que concibió y ejecutó la idea de un semanario de bajo precio, cuyo costo sería compensado en parte por el 'Réclame', fundó el periodismo moderno. ¡Atención, lectores! El anuncio de octava página del gran diario influye en el 'papel' del cronista en la primera página tanto como los famosos fondos secretos y las subvenciones de embajadas... Un diario, por lo demás, ¿se escribe con tinta? Quizás, pero se escribe sobre todo con petróleo, con margarina, con laca, con carbón, con algodón, con caucho, incluso con lo que usted piensa... ¡cuando no se escribe con sangre!”

Nosotros, por supuesto, en homenaje a Mariátegui, ponemos toda nuestra sangre en las ideas.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com