La cara mejorada de Bolívar

El martes 24, Simón Bolívar ha aparecido con una nueva cara. Se trata de una imagen digitalizada establecida por científicos venezolanos a partir de la estructura ósea del cráneo y las características morfológicas de los huesos de la cara. El resultado nos presenta un Bolívar zambo, es decir, en la nomenclatura venezolana –y en la peruana- fruto de un cruce entre una india y un negro.

Por Diario La Primera | 26 jul 2012 |    

El nuevo rostro es verosímil. El que se conocía en los retratos pictóricos era el de un hombre blanco, cuyas raíces asomaban en la cabellera crespa. Era una imagen occidentalizada, de rasgos muy finos, definidos de acuerdo con la estética europea. En la imagen tradicional se trasuntaban sin duda los prejuicios raciales.

Hugo Chávez, el Presidente de la República Bolivariana, ha sido el encargado de presentar la nueva cara de Bolívar. La primicia ha conmovido a los venezolanos y ha sorprendido a los pueblos de Nuestra América, una región del mundo en que subsisten los prejuicios raciales, contra negros, mulatos e indios.

Un examen de los rostros tradicionales de nuestros gobernantes revela una fuerte mayoría de blancos. En algunos casos se puede dudar de la fidelidad de esos rasgos, pintados en época en que no existía la foto.

He citado en el libro En qué momento se jodió el Perú, conjunto de ensayos de varios autores, cómo los aristócratas peruanos exiliados en Chile participaron en la invasión de Chile al Perú, para derrocar al indio Andrés de Santa Cruz y destruir la Confederación Perú-Boliviana. Uno de los conjurados peruanos pidió que un militar de nuestro país se sumara a la guerra antiperuana, “siquiera por ser blanco”.

Hombres egregios de nuestro país fueron blancos, pero enemigos del racismo y amigos de indios y negros. José Martí, el apóstol cubano, es uno de ellos. Otro es Manuel González Prada, blanco químicamente puro, que llamó a luchar por el derecho de los indios a la tierra y al respeto de su dignidad humana.

Lo cierto es que en América Latina se cumple un proceso de comprensión de nuestra realidad en sus complejos aspectos económico, social, cultural, étnico. El topo de la historia avanza por debajo de la superficie, de la epidermis. Cada vez más nos percatamos mejor de que nuestro destino colectivo es intercultural y multirracial, que en ello se juegan el sueño de justicia, el ansia de igualdad, la defensa de la vida del hombre y de su ambiente.

Hace pocos años el poeta caribeño Derek Walcott, Premio Nobel de Literatura, dijo ante un distinguido auditorio de España, poblado por bellas damas: “No le teman al cruce. Mírenme a mí”.

Walcott es un mulato guapo, de ojos verdes.

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com