Justicia desequilibrada

El procurador del Poder Judicial, Segundo Vitery, fue destituido ayer de ese cargo, después de que apareció como apañador del grupo de asesinos Colina ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos, en Costa Rica. Vitery convalidó ante la Corte el fallo de la sala de la Corte Suprema peruana presidida por Javier Villa Stein, abiertamente favorable a la banda Colina.

Por Diario La Primera | 31 ago 2012 |    

Vitery había recibido instrucciones que incumplió. Por esto, César San Martín, presidente del Poder Judicial, le retiró su confianza.

Intereses oscuros, pero eficaces, deben de haber inducido a esa conducta de Vitery, a quien no le importó contradecir la posición del Ministerio de Justicia y haber chocado con el otro enviado del Poder Judicial, Óscar Cubas.

El caso que se ventilaba en Costa Rica era la matanza de Barrios Altos. En ese crimen fueron victimadas personas inocentes, incluido un niño. Los siniestros agentes de Colina demostraron en ese hecho no solo su crueldad, sino también su torpeza. Actuaron contra los humildes organizadores de una pollada en el primer piso de una casa de vecindad en el jirón Huanta. Otra reunión, esa sí senderista, se desarrollaba en el segundo piso.

Ese error agrava el delito.

Por lo demás, aunque las víctimas fueran miembros de Sendero Luminoso, nada autorizaba a matarlos en masa. Lo correcto hubiera sido apresarlos, juzgarlos y sentenciarlos en la medida de sus culpas, si éstas existían.

Esa masacre fue una manifestación de la guerra sucia que la dictadura aplicó para combatir a Sendero, y que no tuvo eficacia alguna, salvo para enriquecer las páginas de la tortura y las masacres. A la organización dirigida por Abimael Guzmán la derrotaron los campesinos, la oposición de fuerzas de izquierda y el acierto de los servicios de inteligencia de la Policía.

Carlos Rivera, director adjunto del Instituto de Defensa Legal, ha puesto el dedo en la llaga al señalar la presencia de César Nakazaki, abogado de Alberto Fujimori, en la audiencia de Costa Rica. Eso indica la magnitud de recursos con que cuenta el fujimorismo, y el interés que tiene en que se consolide el fallo de Villa Stein. La vergüenza del Poder Judicial del Perú alegra al fujimorato.

La movida de Nakazaki transparenta que el desempeño de Vitery forma parte de una urdimbre poderosa, que debe preocupar a los peruanos.

En los días en que se debatía sobre los desaparecidos de la Cantuta, los portavoces de Fujimori, como la doctora Martha Chávez, pretendían que esos jóvenes se habían autosecuestrado. En una entrevista radial yo le opuse a esa congresista que, si su versión era veraz, había que suponer que también se habían autoasesinado. Descubiertos los cadáveres, había que suponer que también se habían autoquemado.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com