Inolvidable Porras

Se cumplen hoy 51 años de la muerte de Raúl Porras Barrenechea, el gran historiador que desde muy joven deslumbró por su talento, su erudición y su amor al Perú. Jorge Basadre, su compañero de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos y de la lucha por la Reforma Universitaria desde 1918, lo definió en una frase: “Historiador del pasado, no está entre los que obstruyen el futuro”.

| 27 setiembre 2011 12:09 AM | Columna del Director | 1.9k Lecturas
1966

Hay aún facetas olvidadas de este miembro de una generación que parece milagro de la historia. De aquella forman parte –con corta diferencia de años–: José Carlos Mariátegui, César Vallejo, Víctor Raúl Haya de la Torre, Luis Alberto Sánchez, Basadre, Porras, Julio C. Tello y otras lumbreras. Poco se ha investigado, por ejemplo, respecto al papel de Porras como profesor de la Universidad Popular “González Prada”.

Se ha difundido mucho el texto de su historia del periodismo peruano en el primer siglo de la República, publicado en la revista Mundial el 28 de julio de 1921. Pero se ignora que ese texto fue escrito por Porras para sus clases en la Universidad Popular, muy concurrida por obreros, sobre todo los dirigentes anarquistas.

Conocido es el rol que desempeñó Porras en la cita hemisférica convocada por John Foster Dulles, secretario de Estado de Estados Unidos, para expulsar a Cuba de la Organización de Estados Americanos. Porras era canciller del Perú, pero estaba muy enfermo. Manuel Prado, Presidente del Perú en ese momento, calculaba que Porras no podía acudir, y tenía listo su reemplazo: Guillermo Hoyos Osores, fascista otrora y proyanqui activo.

Porras decidió, en esfuerzo dictado por su conciencia, ir a la reunión, que tenía por sede Costa Rica. Allí, contrariando la línea del régimen pradista, pronunció un discurso memorable, rico en historia, en belleza y en razón, en que se oponía a la expulsión de Cuba, señalaba que la revolución cubana defendía derechos del pueblo cubano y sostenía que alejarla de la organización hemisférica era obligarla a buscar vínculos fuera de América.

En una edición de la revista Mercurio Peruano publicada en homenaje a Porras, un diplomático brasileño revela que, después de la sanción contra Cuba, Porras prosiguió esfuerzos en contra del aislamiento de la joven revolución.

Hay otro episodio que ha sido enturbiado por la pasión política. Se refiere al debate sobre el laudo de La Brea y Pariñas, que servía a la International Petroleum. Cierto, Porras sostuvo que, planteado en la órbita internacional, eso podía crearnos problemas.

Se ha ignorado que en discurso sobre la materia, antes de una sesión secreta de la Cámara de Diputados, setiembre de 1959, Porras dio la clave para una solución:

“La situación de La Brea y Pariñas tendrá que ser definida por la ley que dicte el Congreso”.

Porras marchaba en la dirección de la historia.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com