Informe contra la violencia

Se cumplieron ayer nueve años de la publicación del Informe de la Comisión de la Verdad y la Reconciliación (CVR). El doctor Salomón Lerner Febres, quien presidió esa Comisión, expuso que el olvido de las recomendaciones de ese documento ha facilitado la acción actual de Sendero Luminoso.

| 29 agosto 2012 12:08 AM | Columna del Director | 1.7k Lecturas
1748

Aludía el doctor Lerner al hecho de que el Estado no ha emprendido la difusión de la historia del terror y la violencia. En particular señaló que el Ministerio de Educación no ha cumplido con incorporar las recomendaciones de la CVR a los currículos escolares. Lo que urge es un esfuerzo editorial del Estado para difundir las revelaciones centrales del Informe, bajo la forma de relatos, ensayos. En el Perú de hoy existe una ausencia de debate político-cultural. La crónica ayuda, la reflexión, la interpretación han abandonado la escena.

El problema de la memoria colectiva es vital. Sabido es que la derecha extrema del Perú rechaza la recordación de la década trágica que Sendero desató, y que fue agravada por la fuerza pública. Por su parte, los remanentes del senderismo buscan omitir sus crímenes. Reveladora es su demanda de amnistía para sus compañeros y también para el Grupo Colina.

En un programa de televisión, la congresista Martha Chávez sostuvo el lunes que las atrocidades cometidas por las Fuerzas Armadas y la Policía fueron episodios aislados. Las páginas del Informe dicen verdad respecto a la guerra sucia practicada por los dos fautores de la violencia, del terror.

Al entregar el documento al Presidente Alejandro Toledo, dijo Lerner:

“ ...El Informe que le entregamos encierra un doble escándalo: el del asesinato, la desaparición y la tortura masivos, y el de la indolencia, la ineptitud y la indiferencia de quienes pudieron impedir esta catástrofe humanitaria y no lo hicieron”.

Una verdad que debiera exhibirse, y que no figura en los debidos términos en el Informe, es que la represión estatal no sólo fue despiadada, sino también torpe e inútil.

Los jóvenes de La Cantuta asesinados por orden del dictador Fujimori no eran senderistas. Tampoco lo eran los humildes habitantes de un callejón del jirón Huanta, en Barrios Altos. Los criminales del Grupo Colina no eran un grupo idóneo de inteligencia: mataron ahí a inocentes e ignoraron a los de la pollada senderista que se realizaba en el segundo piso de esa finca.

Quienes hemos vivido los doce años del terror, y no como espectadores neutrales, sino combatiendo, sin armas, las dos caras del terror, creemos que sobre ambas debe recaer el lema: ni olvido, ni perdón.

La verdad, el reconocimiento de la verdad, es el primer paso para la reconciliación. El negacionismo de los unos y los otros demuestra no sólo miedo a la verdad, sino, asimismo, la voluntad implícita, recóndita, de volver a las andadas.

Loading...



...

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com