Impuesto a los gordos

El diputado alemán Marco Wanderwitz ha propuesto que se fije un impuesto a los gordos, para compensar los gastos de salud que irroga el atender su obesidad y castigar su alimentación excesiva. La iniciativa fue publicada en el cotidiano sensacionalista Blitz.

Por Diario La Primera | 24 jul 2010 |    

El apellido del congresista me suscita dudas: literalmente se podría traducir como Broma Ambulante.

Pero la idea no es desechable, salvo que la gordura se origine por mal glandular. Recuerdo que hace décadas, almorzábamos en un restaurante con Enrique Zileri y un periodista argentino. De pronto se nos acercó Luis Banchero, y clavó la vista en unos tallarines coronados por arzobispal bistec que consumía Zileri, un robusto churrasco en el plato del argentino y unos ravioles fragantes que atacaba yo. El millonario de la pesca, tras sonreír, exclamó:

-¡Cómo comen estos oligarcas! Yo, en cambio, tengo que conformarme con media papa, una tajada de zanahorias y un trocito de carne, porque, si no, engordo dos kilos.

Padecía grave problema tiroidal.

Abraham Valdelomar, quien escribió: “estos hombres gordos que me afean el paisaje”, hubiera estado de acuerdo con el impuesto. (No sabemos qué pensará el presidente Alan García).

Estas ideas se agolpan en mi mente al leer un balance sobre los cuatro años de gobierno de García realizado por el Comité Ejecutivo de la CGTP. El texto explica por qué en el Perú no podemos compartir la preocupación de Herr Wanderwitz: acá habría que liberar de impuestos a los flacos, que son millones y cuyo número crece.

Recuerda el documento que los trabajadores del Perú tienen los salarios más bajos de América Latina y laboran más de 12 horas diarias sin pago de sobretiempo; que carecen de estabilidad laboral y suelen ser despedidos cuando ejercen el derecho de sindicalización.

El balance condena la política represiva y recuerda promesas electorales de García: eliminación de los services, empleo con derechos. A lo cual se puede añadir el programa nacional de trabajo para la juventud, la libre desafiliación de las AFP, el fin al despido arbitrario, el aumento para los jubilados.

La CGTP aduce un dato irrefutable: el 70% que desaprueba al régimen de García no se compone, evidentemente, de gordos sobrealimentados: ese por ciento es un clamor contra la corrupción, que García reconoce como un estigma de su período.

La central expone factores del descrédito: compras fraudulentas de ambulancias y patrulleros, escándalos en la ayuda a los damnificados del terremoto del Sur y en Sedapal, construcción amañada de hospitales de EsSalud, en contrato con el dominicano Fortunato Canaán.

Entreguismo a los extranjeros, privatizaciones a precio de regalo (con amplio margen de sospechas, etc, etc.) y sobre todo la estafa con el gas de Camisea inflaman el balance.

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com