Hordas de bárbaros Atilas

¿A quién defiende el ministro de Defensa? El hombre que ofendió al Cusco y afirmó que no hay que preocuparse por el armamentismo chileno, demostró ayer para qué ocupa el cargo.

| 02 abril 2008 12:04 AM | Columna del Director | 463 Lecturas
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Está allí para demostrar a qué nivel tan bajo ha caído el gobierno del Perú. Dijo primero que no había tropas estadounidenses en nuestra selva, y horas después reconoció que sí las había.

El citado ministro Ántero Flores Aráoz, padece, pues, de ceguera temporal. No ve en las mañanas lo que sí puede ver en las tardes. Debería ser un funcionario part-time, que ejerza sólo por horas.

El país no puede confiar en un personaje sin calificación alguna para el cargo y que está allí sólo porque obedece a los planes del imperialismo y la oligarquía que Alan García aplica. Ocupa un puesto vital para el Perú, un país que enfrenta varias amenazas, externas e internas. El ministro por supuesto, no las ve, o las ve a medias. Por las tardes.

En nuestra columna de ayer dimos cuenta de un libro que debiera leer todo político, periodista serio o ciudadano común interesado en el destino patrio. Me refiero a Implosion, texto que ojalá se traduzca pronto al español. Como ya referí, el autor, Peter Koenig, es un economista suizo que trabajó durante 30 años en el Banco Mundial. Ha escrito un thriller, es decir, una novela policial y de espionaje “basada en hechos”.

“Un thriller sobre guerra, destrucción ambiental y codicia empresarial”, reza su subtítulo.

Bajo ese esquema transcurren la acción excitante y el despliegue de secretos. Entre las revelaciones figura el método estadounidense de enviar tropas e instalar bases, recurriendo a la ­amenaza y al engaño, por ejemplo sobre el número de tropas.

Ahora que se confirma la presencia de Atilas yanquis en nuestra selva, cunde la sospecha de que Washington quiere instalar una base militar en Iquitos, para reemplazar la que va a perder en Manta, Ecuador.

Sobre esa base trae una inquietante nota el libro de Koenig. Recuerda éste que esa instalación fue objeto de un acuerdo de ­arriendo de diez años, que vence el 2009.

“Estados Unidos”, escribe Koenig, “dice que la base está allí para ayudar al pueblo de Manta. De acuerdo a un grupo contrario a la base llamado ‘Movimiento Tohalli’, Manta forma parte de una estrategia estadounidense más amplia dirigida a explotar los recursos naturales del continente, suprimiendo los movimientos populares y finalmente invadiendo la vecina Colombia. La base en ­Ecuador es parte integral de la estrategia antisubversiva en Colombia. Los ecuatorianos temen que Estados Unidos pueda arrastrar a su país al conflicto.”

El servilismo de Alan García y la ceguera convenida de Flores ­Aráoz desestiman la amenaza que implicaría una base yanqui en nuestra selva. El pueblo amazónico se ha percatado del peligro, y empieza a actuar.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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