Honduras II

La intentona golpista contra el Presidente Rafael Correa, en el momento en que escribimos, fracasó. Necesario es, sin embargo, analizar su contexto y su entraña.

Por Diario La Primera | 01 oct 2010 |    
Debe preocuparnos el hecho de que la Fuerza Aérea del Ecuador respaldara la aventura protagonizada por la Policía, pese a que al Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas había condenado la sedición y apoyado a Correa. Sabido es que la aviación militar ecuatoriana tiene antigua conexión con el militarismo chileno.

Debe considerarse asimismo que Correa cultivaba la amistad con el Perú.

Otro factor sintomático es que el coronel (r) Lucio Gutiérrez reapareciera para proponer la disolución de la Asamblea Nacional y la convocación a elecciones para elegir nuevos gobernantes. Sabido es que dicho ex militar surgió, años atrás, como amigo de los campesinos y los obreros. Después de participar en un golpe contra el presidente constitucional Jamil Mahuad, se convirtió en personaje popular y captó el apoyo de la entonces poderosa Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie) y los partidos de izquierda.

Fue elegido presidente en noviembre de 2002. Tres meses después pactó con el derechista Partido Social Cristiano y reforzó lazos con Washington. El 20 de noviembre de 2005, en vista de su autoritarismo, fue derrocado por la llamada “Rebelión de los forajidos”. Ahora quiere montarse en la rebelión de los policías.

Correa fue secuestrado durante varias horas en el Hospital de la Policía de Quito. Había acudido a las diez de la mañana para intentar dialogar con los sublevados. El mandatario había recordado que durante su gobierno se duplicaron los sueldos de los policías.

Los policías no atendieron razones. Incluso golpearon al presidente y lanzaron bombas lacrimógenas contra él, cuando hablaba desde un balcón del hospital.

Los policías reclaman que se restablezca las bonificaciones por tiempo de servicio y por mérito, y que se mantenga el sistema de condecoraciones. Para eso deben negociar, y no hacerle el juego a los trogloditas de siempre.

Cualquier pretexto sirve para una sublevación o un golpe. El general Manuel Odría justificó su golpe aludiendo al mal estado del cuartel del Ejército en Juliaca. Contra el general Juan Velasco, la Policía se rebeló en demanda de aumento de sueldos y en protesta por una bofetada aplicada en Palacio por un general a un miembro de la benemérita.

Lo cierto es que el intento de actuar una Honduras número dos fue derrotado y Correa liberado. La reacción ciudadana a favor de Correa ha sido rápida y masiva. La OEA, los presidentes sudamericanos, incluido el del Perú, Alan García, han condenado la rebelión.

Pero la mano invisible de la reacción trabaja sin descanso contra los regímenes que en nuestra América buscan, junto con la libertad, la justicia. No va a descansar.

Referencia
Honduras II

    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com