Herrar humanum est

Ramón Gómez de la Serna aseguró que la errata mayor consiste en escribir herrata en vez de errata. Creo que hay otras peores.

| 19 octubre 2009 12:10 AM | Columna del Director | 875 Lecturas
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El otro día escribí en un original que ciertos personajes descuellan, y alguien me corrigió y puso descollan. El lunes 5 de octubre expresé sobre Mercedes Sosa, en mi sosa columna: “Como si la voz de la verdad, el amor, la libertad y el sueño se pudiera exiliar. Alguien le agregó una n al verbo.

En esos dos ejemplos asoma el repertorio de erratas que menudean en los medios de comunicación: las faltas de ortografía y de sintaxis, en este caso, la ausencia de concordancia entre el sujeto y el verbo. Lo triste es que abundan en las páginas de LA PRIMERA.

Pero esos son pecados veniales si se comparan con el diluvio de errores que he encontrado en un libro de homenaje a Georgette viuda de Vallejo. Me invitaron, no sé por qué, a presentar el espeso volumen de 400 páginas, y no quise hablar sobre sus erratas por no malograr la fiesta del autor, que tenía por escenario nada menos que la Casona de San Marcos. Estaba él tan orondo.

Uno de los defectos capitales de Georgete Vallejo. El fin de la batalla, que así se titula el libro, es que en gran parte consiste en una retahíla, un vasto centón, de textos ajenos. Con criollísima agilidad el autor, Miguel Pachas, puede copiar una cita de seis u ocho páginas poniendo comillas sólo al comenzar el primer párrafo y al terminar el último.

Otro defecto penoso es la hipérbole desenfrenada. Para Pachas, Vallejo es “el poeta más grande de la humanidad”. Sus pujos de traductor revelan audacia: Maison de la culture (Casa de la Cultura) se convierte en Mansión de la Cultura.

A veces altera textos vallejianos: “a pesar suyo” se convierte en “apesar suyo”. Por momentos tiene arranques innovadores del idioma. Asevera, así, que el doctor Francisco Távara “lecturó con mucha emoción el discurso de desagravio” (página 137). “Que me entristecen de sobremanera”, dice Pachas (página 77).

No es eso lo peor. Las faltas de ortografía abundan sin sosiego. Ya en el epígrafe, antes de iniciar el texto, se lee: “no puedo evitar de decirselo” (sin tilde en la i). O: “al lado mismo de su tasa de agua” (89).

La catástrofe culminante la padece la sintaxis.

Ejemplos al azar: “hermosa ciudad de castillos y fortalezas, calificado como el más bello rincón de Francia” (página 41). “Estos versos que viene de lo inédito de su emoción” (80). “Fotografía proporcionado” (122). “Las cartas que remite a su abogado, en el que expresa” (133). “Es muy conocido su posición” (197). “Las estigmatizaciones a la que ha sido expuesta” (262).

La noche de su júbilo, el profesor Pachas informó que su libro va a ser traducido al francés. Sería bueno, en beneficio de los jóvenes, que primero se tradujera al español.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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