Haya y las ocho horas

Elías Grijalva, oficialista con ropaje sindical, repitió ayer la monserga de que la conquista de la jornada de ocho horas se debe a la alianza obrero-estudiantil y, sobre todo, a Haya de la Torre.

| 16 enero 2009 12:01 AM | Columna del Director |350 Lecturas
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Fue en una raleada marcha de la Confederación de Trabajadores del Perú para conmemorar el 90 aniversario de esa conquista, lograda con lucha prolongada que se inició el 1 de mayo del 1905 y que estuvo signada por huelgas, paros, matanzas, prisiones, torturas, despidos.

La leyenda sobre el papel protagónico de Haya en el paro de 1919 que condujo a la victoria obrera la fabricó, como luego veremos, el propio Haya.

Fue, sin embargo, el pintor y escritor aprista Felipe Cossío del Pomar quien agrandó el invento en su libro Víctor Raúl, publicado en México en 1961. Allí se lee:

“En la primera batalla librada por los obreros del Perú para obtener la justiciera jornada de las ocho horas, la idea inspiradora es una. La voluntad realizadora también es una. Las dos emanan de Víctor Raúl Haya de la Torre”.

Personas enteradas me aseguran que el libro de Cossío fue dictado por el propio Haya. En todo caso, la afirmación sobre el papel excelso del futuro fundador del Apra en el tempestuoso paro de los días 13, 14, y 15 de enero de 1919 es obra de este mismo.

El Perú tiene el infortunio de contar entre sus hombres públicos a megalómanos extremos. Alan García es un caso típico. En la izquierda violentista hay otro. Haya infundió su juvenil egolatría en carta que dirigió a su hermano Cucho, quien vivía en Trujillo.

La epístola tiene fecha 22 de enero de 1919; es decir, siete días después del paro que arrancó al presidente José Pardo el decreto sobre las ocho horas.

Haya se define allí como “leguiísta rojo” y afirma: “Debes saber que el decreto de las 8 horas se dio por nuestra resolución a favor de los obreros”.

Tengo ante mí fotocopia de la carta que me fue obsequiada por Federico de Cárdenas, sobrino de Haya.

El propio Haya ha relatado en más de una ocasión que los estudiantes, a pedido de algunos dirigentes obreros, acordaron su solidaridad en el segundo día del paro cuando éste era ya un enérgico hecho de masas en Lima, Callao, haciendas aledañas y minas. Hasta los policías se adhirieron. En la entrevista que con César Hildebrandt le hicimos, él, junto con evocar a los guías obreros, precisó:

“La importancia histórica de la jornada de las ocho horas fue que por primera vez los estudiantes se incorporaron a un movimiento obrero, y se forma un frente único. Esa es la única novedad”.

Recomiendo la lectura de esa entrevista que está en el libro Cambio de palabras de Hildebrandt. Esa entrevista fue publicada en la revista Caretas, igual que muchos textos míos sobre Haya que, calculo, deben dañar el hígado de muchos hayistas y de ciertos antihayistas.

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César Lévano

César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com