Guerra prolongada y perdida

El Wall Street Journal acaba de publicar un balance de la “guerra contra las drogas” declarada en 1971 por el presidente de los Estados Unidos Richard Nixon. El resultado es horrendo: los encarcelados en ese país por consumo o comercio de drogas han pasado de 330.000 en 1980 a 1’600.000 en la actualidad.

| 10 enero 2013 12:01 AM | Columna del Director | 1.1k Lecturas
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¿Cómo puede sostenerse un país que tiene ese índice de prisioneros por drogas?

Hay que pensar que esa cifra implica millones de carceleros, médicos, enfermeras, cocineros, psicólogos, contadores, etc.

Lo más grave es que la droga, allá como en todo el mundo, arrastra sobre todo a adolescentes y jóvenes. El diario neoyorquino explica que es muy alto el porcentaje de los que abandonan los estudios antes de concluir la secundaria, sobre todo entre los negros y los latinos. Fuera de las aulas, los muchachos van al encuentro del consumo y el comercio de la droga.

Ruta parecida ocurre en nuestro país. La crisis, más bien quiebra, de la educación, abre de par en par la puerta de las drogas. Un caso clínico se da en el Callao y en algunos distritos de Lima. Ahí, da la impresión de que el tráfico de drogas ilícitas es un modus vivendi generalizado.

Patético es que el mal se agrava en los Estados Unidos y en todas partes entre los sectores más pobres.

La droga invade todos los territorios, incluidos los de la imaginación. Se ve en la acogida que tienen los filmes y las series televisuales sobre el tema. El filme sobre Pablo Escobar que reemplazó a Magaly Medina en la pantalla superó el rating que tenía la famosa Urraca.

La guerra contra las drogas tiene escenarios pavorosos. Se calculan en 50.000 los muertos que esa lucha produjo en México, en una campaña que empezó en el 2006.

El secreto está en el dinero que produce la droga. Hace siete u ocho años, Alan Greenspan, presidente del Banco Federal de Reserva de los Estados Unidos, reveló a periodistas de los grandes medios de América Latina que el negocio de las drogas movía 700 mil millones de dólares al año. El funcionario precisó que en una reunión con los grandes banqueros estadounidenses les había preguntado si por sus cauces circulaba algo de ese platal. Le prometieron investigar…

No es ningún secreto que durante años, un banco peruano instaló una sucursal en Tocache, corazón de la droga, para acarrear dólares, que iban luego, en avión privado, al Wall Street criollo. Los economistas y los policías lo sabían.

Curiosamente, cuando bancos rivales se instalaron ahí fueron dinamitados por Sendero Luminoso. Extraño, muy extraño.

La tragedia que padecen los Estados Unidos comenzó en los días de la invasión a Vietnam. Los soldados norteamericanos, acogotados por la angustia, se iniciaron en la droga. Cuando la guerra cesó, trasladaron el vicio a su país.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com