Gran desorden bajo los cielos

Gran desorden reina en el país. Los reclamos y las protestas hacen temblar calles y puentes. El Gobierno, por su parte, sólo tiene una respuesta: oídos sordos, acuerdos incumplidos, represión e insultos.

Por Diario La Primera | 03 oct 2008 |    

La ruptura del diálogo con los médicos es demostración de soberbia y de indiferencia frente a un sector profesional que cuida la salud de millones de peruanos y que trabajan en condiciones que indignan a todos, menos al régimen.

La huelga de los médicos no es una huelga cualquiera. No sólo porque la salud, como la educación, es responsabilidad central del Gobierno. Y es éste, precisamente, el causante de la paralización. Los galenos exigen que se cumplan compromisos suscritos en enero de este año por el ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca.

Parecido es el caso del paro de 48 horas, que acaba de acatar, masivamente, el pueblo de Moquegua. El 19 de junio, el oficialismo se había comprometido a redistribuir el canon minero, tomando en cuenta el nivel de las utilidades que se generan en suelo moqueguano. La única respuesta oficial ha sido el envío de miles de policías para, eventualmente, enfrentarse a la población. Las amenazas y la desatención gubernamental pueden provocar otro “moqueguazo” en noviembre.

Tacna, por su parte, inició ayer su propio paro de 48 horas. Exige que se mantenga la distribución actual del canon.

Esto parece demostrar que en el Perú hay gobiernos locales que saben lo que quieren, pero no existe un Gobierno nacional capaz de trazar rumbos y proponer y lograr acuerdos razonables.

Mientras eso ocurre en todo el país con los hombres de mandil blanco y en el sur con los pobladores de las regiones, en Oyón, provincia de Lima, se suscita una asonada, la cual, para variar, se origina en promesas incumplidas y en acusaciones de corrupción contra el alcalde aprista Manuel Delgado Altez.

Lo de Oyón pareció ayer una copia nueva de lo ocurrido no hace mucho en Huamachuco. Condujo a un enfrentamiento entre el pueblo y la policía. La ira de masas hasta quemó un patrullero.

El gobierno alanista ha escogido la intimidación.

¿Qué buscan el Presidente Alan García y sus ministros? ¿Quieren provocar el caos social para responder con la violencia, las prisiones, las masacres, la paz de las tumbas, y destruir desde arriba la convivencia constitucional?

Por el momento, el régimen ha creado una atmósfera política enrarecida. No sabe qué hacer frente a las demandas sociales. Lo peor es que no se ha dado cuenta de que la crisis económica y financiera global nos acosa ya, y exige un programa contra la crisis, un programa que satisfaga demandas sociales ineludibles, que pueden, además, estimular la economía y evitar trastornos mayores.

En todos los cielos del Perú se acumulan nubes negras en que anida la tempestad.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com