Giampietri, un troglodita

El vicepresidente Luis Giampietri descuella por sus actos e ideas represivos en un gobierno que ostenta la calavera de la represión en sus banderas. Ello se debe sin duda a que él tiene cuenta pendiente por la matanza de El Frontón.

| 31 mayo 2008 12:05 AM | Columna del Director | 412 Lecturas
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Crímenes como ese no prescriben en el derecho penal internacional, y el ex marino, que fue cómplice de Alan García en esa masacre, lo sabe.

Por eso propone lo insostenible: el retiro de la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Tan desmesurado es este planteamiento que hasta el ministro de Defensa, Ántero Flores Aráoz, considera que, si eso se propone, el Perú sería considerado “un troglodita”.

Conforme a eso, Giampietri resulta un auténtico troglodita; es decir, hombre de las cavernas.

El cavernícola busca curarse en salud. Sabe que es inminente una sentencia sobre el crimen de la isla penal y teme que ese fallo lo castigue y lo persiga por años, dentro y fuera del Perú. Comparte ese miedo con el hombre que lo elevó a la vicepresidencia de la República, Alan García. En el temor, hermanos.

En LA PRIMERA publiqué el 3 de octubre del 2007, a los tres meses de haber asumido la dirección del diario, un testimonio que hallé en el libro Mi paso por el periodismo, publicado en el 2000 por el periodista de derechas Mario Miglio Manini. Allí dice Miglio que la noche anterior a la matanza Manuel Ulloa Elías le explicó por teléfono que “se procedería a la liquidación de los reclusos” sublevados.

Ulloa estaba en ese momento en Nueva York y había recibido la información desde Lima por llamada telefónica de Luis Gonzales Posada, entonces ministro de Justicia.

En nuestra primicia precisamos que en una primera versión del dato, publicado por La República a través de una carta en noviembre de 1990, se atribuía la información a una “destacada figura política”. En el libro de Miglio se precisa que la figura era Ulloa.

Giampietri y su carnal García saben que ese escrito puede tener peso testimonial en el proceso que la Corte Interamericana ventila.

Recuérdese lo que la Comisión de la Verdad expuso respecto a la tragedia de los penales:

“La Comisión de la Verdad y Reconciliación está en condiciones de afirmar que en el centro penitenciario San Pedro (Lurigancho) y el ex centro penitenciario San Juan Bautista de la Isla “El Frontón” (ubicada frente a la provincia del Callao), más de doscientos internos acusados o sentenciados por terrorismo perdieron la vida durante los motines del mes de junio de 1986, por el uso deliberado y excesivo de la fuerza contra los reclusos que una vez rendidos y controlados fueron ejecutados extrajudicialmente por agentes del Estado”.

Esas culpas explican los desvaríos del ex marino que desempeñó papel siniestro en El Frontón y que hoy es una amenaza para los derechos humanos.


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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com

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