Gas: el norte del sur

Alan García ha expresado más de una vez, por escrito, sus prejuicios contra el sur del Perú. Lo peor es que a veces su teoría se traduce en práctica. Por ejemplo, ahora, cuando apresta la represión contra la población cusqueña que protesta contra la exportación del gas de Camisea. Esa población considera, como es racional y legal, que primero hay que garantizar el consumo interno.

Por Diario La Primera | 03 ago 2010 |    

El presidente de la República y su eco personal, Javier Velásquez Quesquén, quien funge de presidente de Consejo de Ministros, han declarado en emergencia el distrito de Echarate, en La Convención, Cusco, para prevenir, afirman, desmanes que podrían afectar el suministro de gas… ¡para todo el país!

Acabáramos. ¡Si ese suministro general, que hoy no se obtiene, es lo que reclaman el sur y el país entero!

El Perú conoce el talante autoritario y violentista del gobernante que ordenó, según todos los elementos de juicio, la matanza de El Frontón en su anterior mandato, y la de Bagua, en el actual; crímenes que no prescriben. Por eso es de temer que esté dispuesto a meter bala a los protestatarios del sur.

Ese sí que sería un desmán.

La pregunta obvia es: ¿por qué, si quiere evitar desmanes, rehúsa un diálogo con las fuerzas sociales del Cusco y de todo el sur?

García culpa de la protesta a “los agitadores”. Escamotea así un dato abrumador: la prioridad del gas para el consumo nacional es una demanda de industriales, transportistas, empresarios de electricidad, amas de casa, economistas, autoridades municipales y regionales.

En verdad, el agitador de masas más radical es el régimen. Su acción antinacional respecto del gas equivale a una convocación a la ira, la protesta y el paro. La marcha a Lima que preparan los representantes del sur será la mejor prueba de que los agitadores palaciegos movilizan masas, en su contra.

En su Mensaje del 28 de Julio, García, aparte de repetir las mentiras probadas sobre reservas no probadas de gas, aseguró que había convocado a las empresas que explotan el gas a una renegociación. Pero era un malabar efectista, porque lo que quiere renegociar son las regalías, nada más. Además, ¿por qué puede negociar con empresas extranjeras y se niega a hacerlo con ciudadanos peruanos?

Lo que hay que exigir es que se derogue el Decreto Supremo 006-2006- EM, que permite la exportación del gas. El Decreto mencionado introducía un cambio en el contrato de licencia del lote 88, el cual, según las leyes con que se suscribió, sólo debía abastecer el mercado interno.

Esa precisión figura en el informe del congresista Isaac Fredy Serna publicado bajo la forma de libro con el título Irregularidades en el Proyecto Camisea, página 28. Recomendamos al doctor García que, para calmarse, lea las 220 páginas de ese documentado análisis.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com