García teme al voto pobre

Cuando le quedan apenas 20 meses de mandato, Alan García quiere privar del voto a los ciudadanos pobres, mediante la eliminación, a través de un referéndum, del voto obligatorio.

| 02 noviembre 2009 12:11 AM | Columna del Director | 424 Lecturas
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Olvida el jefe del Apra que, como lo precisó en el 2004 el doctor Carlos Blancas Bustamante en su estudio El referéndum en la Constitución Peruana, que ésta ha introducido el referéndum “como derecho del ciudadano y no como instrumento de gobierno del poder estatal”.

La experiencia peruana enseña, por lo demás, que si el voto fuera voluntario, los más pobres se evitarían el gasto de transporte que implica ir a votar.

No es casual que sean los sectores extremistas de la derecha, los proclives al fascismo y al racismo, valga la redundancia, quienes en los últimos años han propuesto eliminar el sufragio obligatorio. Tampoco es obra del azar que Alan García y sus íntimos coincidan con ese afán.

Siguiendo por la pendiente de la degeneración política, García se acerca no sólo a los derechistas de hoy, sino también a las tradiciones más reaccionarias del siglo XIX. García se ha equivocado de siglo.

Se jacta el jefe de Estado de haber reducido el número de pobres en el país. Ello puede deberse a que miles de niños desnutridos mueren de hambre cada año y que muchos adultos son tumbados por la tuberculosis.

A estas alturas del partido aprista, García ha lanzado también la iniciativa de renovación por mitades del Congreso.

Políticos y analistas de diversos sectores concuerdan en que el doctor García demuestra con sus iniciativas sobre voto voluntario y renovación del Congreso cuán vasto es su desconocimiento de la Constitución del Perú.

Recuérdese que la Constitución de 1979, la que firmó Víctor Raúl Haya de la Torre, establecía en su artículo 62: “Es nulo y punible todo acto por el cual se prohíbe o limita al ciudadano o partido intervenir en la vida política de la Nación”.

Más aún, el artículo 65 de esa Carta proclamaba: “Tienen derecho a votar todos los ciudadanos que están en el goce de su capacidad civil.” Es decir, quienes no han sido interdictados civilmente.

La Constitución fujimorista de 1993 reitera esos conceptos y declara asimismo: “Es nulo y punible todo acto que prohíba o limite al ciudadano el ejercicio de sus derechos”.

No está demás recordar a la desfalleciente memoria de García que en su Plan de Gobierno 2006-2011 no dijo absolutamente nada sobre voto voluntario, aunque sí prometió “asegurar la renovación por mitades del Congreso”.

Lo cierto es que las dos modificaciones que el primer mandatario propone requieren una reforma constitucional, que tendría que ser aprobada por el Congreso. Ya es muy tarde. El actual Legislativo no tiene el tiempo ni el quórum para cumplir con las normas que para eso señala la propia Constitución.




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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com