García condenable

Alan García no compareció el viernes ante la Sala Penal que lo había citado para que diera su testimonio sobre el caso de los petroaudios. Pidió disculpas porque en ese mismo momento tenía que rendir su instructiva sobre el hábeas corpus planteado contra él por los padres de tres jóvenes asesinados en El Frontón en junio de 1986.

| 14 agosto 2011 12:08 AM | Columna del Director | 2.6k Lecturas
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La orden para la matanza provino del entonces presidente García, primer período. Lo prueba una carta que el periodista de derecha Mario Miglio dirigió a La República.

El texto de la abrumadora misiva aparece en el libro de Miglio Mi paso por el periodismo (edición Realidades), precedido de unas líneas que informan que la persona que llamó a Miglio desde Nueva York fue Manuel Ulloa Elías.

El siguiente es el texto de la carta de Miglio:


Lima, 7 de noviembre de 1990

Señor
Alejandro Sakuda M.
Director de La República

Estimado señor Director:

Me refiero a las declaraciones del diputado Ernesto Gamarra Olivares formuladas anoche en la Cámara de Diputados sobre la conversación que sostuviera con el señor Nicanor Gonzales y que publica hoy el diario de su digna dirección.

Al respecto quiero manifestar que yo también conozco la misma versión de labios del propio señor Gonzales sobre las llamadas telefónicas que hizo el expresidente García Pérez, desde Palacio de Gobierno, la noche de los condenables sucesos que culminaron con el asesinato masivo de los reclusos de Lurigancho y El Frontón.

Escuché la versión del señor Gonzales hace más de tres años, en una reunión social y en compañía de otras personas. En esa oportunidad el señor Gonzales afirmó que había registrado el hecho en previsión de lo que podría ocurrir. No recuerdo si mencionó un casete o un documento escrito, pero sí que añadió que lo había depositado en una Notaría Pública.

Creo, asimismo, pertinente relatar otro episodio sobre el mismo tema que corroboraría la actitud del expresidente García Pérez en la víspera de la masacre. La noche del 18 de junio de 1986, estando yo de visita en la ciudad de Washington, recibí desde Nueva York, una llamada telefónica a través de la cual me enteré del motín en los penales y de la decisión del gobierno de emplear la violencia contra los reclusos esa misma noche. La persona que me llamó desde Washington es un amigo y destacada figura política. No recuerdo con precisión las frases que utilizó pero ellas me hicieron suponer que se procedería a la liquidación de los reclusos.

La información que me proporcionó mi amigo desde Nueva York se basaba en una previa llamada telefónica que le había dirigido desde Lima el entonces ministro de Justicia, Luis Gonzales Posada.

Al dirigirle la presente no me anima otro propósito que contribuir al esclarecimiento de los sucesos en cumplimiento de un elemental deber cívico.

Atentamente

Mario Miglio M.

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César Lévano

Razón Social

cesar.levano@diariolaprimeraperu.com