García actúa como un Chang

Al observar la Autógrafa de Ley que establece la elección de autoridades universitarias por voto universal y directo, el presidente Alan García se ha inspirado en José Antonio Chang, un ministro que da la nota.

Por Diario La Primera | 22 jul 2010 |    
Sabido es que el titular de Educación conoce el tema, primero como alumno pésimo y después como exitoso empresario de la educación. Aparte de eso, tiene el mérito de haber creado una Escuela de Gobierno o Maestría de Gobernabilidad para que la dirigiera Alan García. En esa Escuela, anexa a la Universidad Particular San Martín de Porres, García enseñó a gobernar, cosa que no había sabido hacer entre 1985-1990. El maestro Ciruela, que no sabe y pone escuela.

Dice García que observa la ley porque encierra el peligro de… ¡politización! Como si no se supiera hasta qué punto el Apra, su partido, ha sido durante décadas un factor de politiquería, reforzada con fraudes, falsificaciones y embestidas de búfalos violentos. La propia elección de Chang como Rector en San Martín de Porres se revistió de trampas y engaños.

Las anomalías recientes en diversas universidades se deben a maniobras políticas del Apra. El fraude en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos obedece a la conducta de autoridades electorales, que juegan abiertamente contra los sectores críticos y opositores. Secuelas de esa manipulación subsisten.

Precisamente, lo ahí ocurrido ha sido el detonante para una vasta movilización de alumnos y docentes en pro de un nuevo método de elecciones académicas.

El presidente conoce, por supuesto, lo ocurrido y sin duda auspicia los planes políticos, partidarios, de intervenir en San Marcos y “reorganizarla” para convertirla en una especie de Villarreal de segunda clase.

El jefe de un partido que anuda alianzas sin principios con el fujimorismo corrupto, llega al descaro de sostener, en su observación, que “con la elección directa por 20.000 o 40.000 estudiantes y 500 o 2.000 profesores, según los casos, se piensa solucionar las alianzas de intereses o el canje de favores”.

Las universidades públicas del Perú padecen una crisis de fondo, que abarca todos los aspectos. Elemento central de esa tragedia es el deliberado afán de regatearle recursos económicos. Ese propósito, también político, responde a directrices del Banco Mundial, que García acata con unción.

En el sistema de la universidad peruana se ha producido un viraje malsano. Hay ahora más universidades privadas que públicas. Muchas de aquellas son un gran negocio, pero nada más. A menudo no cumplen su función de servicio a la sociedad, de investigación científica y tecnológica, de irradiación a sectores extrauniversitarios, dentro y fuera de los claustros.

Quizás ha llegado el momento de crear dos sistemas universitarios: el público y el privado.


    César Lévano

    César Lévano

    Razón Social

    cesar.levano@diariolaprimeraperu.com